Mientras el 'gran dinero' se juega en el aluminio, el acero o incluso en los derivados del petróleo, los medios de comunicación (andaluces) decidieron que, si había que hablar de los aranceles, donde va a parar hablar de estos bienes en comparación con algo tan cercano como el vino o el aceite de oliva. Hasta cierto punto es normal, porque el vino y el aceite tienen un producto perfectamente reconocible como andaluz... y además ambos son, digamos, 'amables', dan bien en la tele y tienen millones de consumidores directos y cercanos, otra cosa es que, en realidad, el mercado americano no sea determinante para su vino o que el aceite de oliva esté tan en forma que no hay quién le tosa, eso ya, qué más da...[articles:339971]Todo esto, aumentado por el juego del presidente Donald Trump y sus continuos cambios de percepción –eufemismo para referirnos a sus bravatas y amenazas antes durante y después de lo que fue propiamente la negociación con la Unión Europea, (UE)– ha hecho que durante meses se haya hablado de los aranceles como concepto, ya que no había manera de saber cuál iba a ser finalmente la cantidad (el dinero, vaya) que Estados Unidos iba a aplicar a los productos –y a qué productos– de la UE. De hecho, tras el acuerdo del 15%, Trump volvió a amagar con subirlo hasta el 35%, hasta conseguir más garantías en compras tecnológicas y armamentísticas por parte de Europa (los famosos 600.000 millones de euros). Total, que durante meses se ha hablado y vuelto a hablar de lo que, al final, podía ser cualquier cosa.Bien... dejemos de lado esas cifras enormes y vamos a otras mucho más modestas, como las del vino de Jerez. En todos estos meses, los dirigentes del sector han mostrado su disposición a "vivir" con un 20% de arancel (cuando parecía que esa iba a ser la cifra después de que se propusiera una mayor), luego, lejos de mostrarse satisfechos con el 15%, se han sentido "preocupados", e incluso, por fin, se ha "relativizado" un tanto la importancia que realmente tiene el mercado de Estados Unidos para las exportaciones de sherry. Que nadie vea que desde aquí se plantean incongruencias: es normal si te preguntan cada dos por tres sobre el mismo tema cada vez que hay un atisbo de novedad...Lo cierto es que el sector bodeguero de Jerez habla de Estados Unidos como "mercado importante" y piensa desde hace muchos años que hay una oportunidad en Estados Unidos, aunque ese momento nunca ha acabado de llegar, seamos realistas. Y están los mitos, claro, que si Poe, que si el sherry cobbler, (tatarabuelo del rebujito), que si Marilyn ya ella en algunas fotos... desde hace decenios se citan y se retroalimentan una serie de informaciones, símbolos e iconos que acaban conformando un relato que este cronista –y, por supuesto, es opinión– siempre ha visto un tanto nebuloso, con más proyección que argumentario...El tema es complejo, ya que hay una serie de elementos tal vez formados (en Jerez) a partir de una cierta herencia de Reino Unido –¿quién dijo aquello de que Estados Unidos es ese país que Reino Unido (el tradicional mercado del jerez) no pudo ser, por motivos obvios?–, además es cierto que en EEUU hay un interés creciente por todo lo relacionado por el mundo del vino (más allá del chardonnay), hay un importante poder adquisitivo entre amplias capas de sus 340 millones de habitantes (atención al creciente empuje de la población latina) e, incluso, apurando, cabe recordar que pervive un espacio que todavía ocupan, con plena legalidad, sucedáneos que usurpan el nombre 'sherry', sobre todo el 'californian sherry'.Claro, estos son importantes mimbres de partida, pero, por lo que sea, no terminan de armarse como le gustaría al Marco (y esto no es opinión): según datos de 2024, España exporta del orden de 67 millones de litros de vino a Estados Unidos y, de esos, poco más de un millón corresponde a Jerez (y Manzanilla). Por valor, hablamos de 390 millones de dólares (atención, dólares) para toda España, de los que unos 16 millones corresponden a... toda Andalucía, no solo al Marco (aunque es verdad que es la gran mayoría). Los datos están ahí, son inapelables. Probablemente, Jerez lo vio primero, lo pensó primero... e incluso comenzó primero, pero a la vista está que hay algo que no ha terminado de funcionar.El Reino Unido es el aliado de referencia de Estados Unidos –ahí está su arancel del 10%–, pero poco o nada tienen que ver ni en cuanto a configuración social, hábitos de consumo ni, por supuesto, mercado. EEUU tiene una organización interna, con un gobierno federal y el de todos y cada uno de los estados, que dificulta (y encarece) todo proceso económico cuando hablamos de un producto como el alcohol, desde la fiscalidad a la promoción. Por eso, habitualmente, las campañas de vino de Jerez –y cabe decir que las de los grandes vinos europeos, tanto marcas individuales como las denominaciones de origen– procuran centrarse en las grandes ciudades (Nueva York, San Francisco, entre las últimas jornadas del jerez), tanto para llegar a dicho público como para, a partir de ahí, esperar que se 'filtre' el mensaje hacia el interior, zonas rurales, capas más bajas en cuanto a opinión, etc.Es cierto que en esas grandes ciudades el vino se ve como algo cool y que el jerez, sobre todo tras su reposicionamiento como vino-vino y sus esfuerzos en la gastronomía, ha generado importantes expectativas en ese mundillo, expectativas que estaban pendientes de generar resultados. Eso es un hecho. Y puede que ahora sí que fuera pasar el 'tren' y que lo vaya a obstaculizar el tema de los aranceles, eso es posible, sí.Por eso tiene sentido que tanto desde el Consejo Regulador como desde Fedejerez hablen y valoren Estados Unidos, pero tal vez el sector haría bien en pasar el cedazo por algunos mitos y creencias que tampoco aportan gran cosa salvo un poco de chovinismo al acerbo común y con los que, seguro, que no se trabaja en Estados Unidos (porque no interesan) y siguen siendo 'martillo pilón' en casa. "Mercado de futuro y lleno de oportunidades", declaró hace unos días Jorge Pascual, el presidente de Fedejerez, al ser peguntado por lavozdelsur.es al respecto, a la vez que se mostró convencido de que el sector va a superar los problemas de los aranceles, de las legislaciones estatales en un país que es todo un continente e incluso el obstáculo de la pervivencia de sucedáneos del sherry. Eso suena mejor que referencias (una y otra vez) a barriles de amontillado en un supuesto carnaval de Venecia (Poe)... que nos hacen pensar en tiempos pasados que, en propiedad, nunca existieron, y ya saben: no se puede recuperar lo que nunca se ha tenido.A modo de coda: sí, no hemos hablado del aceite de oliva por la sencilla razón de que en el corto plazo, si se hacen las cosas bien, no debe tener problemas. Tantos minutos de televisión, tantas páginas de prensa, para eso. El descenso de precios en origen tras terminar la sequía supera a la cuantía del arancel, así que no deberían subir los precios. Otra cosa es que alguien se ponga a especular, eso ya... Ah, y esta es una página de vino.