Abrió la tarde un toro de Ángeles Sánchez y Sánchez distraí do que miraba a las tablas más que otra cosa. Ventura , con su magisterio habitual, supo engolosinarlo y llevarlo pegadito al caballo. Tuvieron mucho mérito los quiebros pegados a las tablas, ya que el animal apretaba hacia los adentros. Se inventó una faena a un toro de pocas opciones, dejando las banderillas clavando al estribo, muy reunidas y cortó la primera oreja del festejo, tras un gran rejonazo de muerte, posterior a un pinchazo en lo alto. Con más alegría embistió Sereno, con el que expuso mucho el sevillano, llegando a veces a límites temerarios. Además, puso la alegría que le faltaba al toro, tanto con los caballos,... Ver Más