Tras su primera declaración, los presuntos culpables de la muerte de Mati Muñoz intentaron justificar su fallecimiento alegando que se produjo durante una discusión acalorada, en la que uno de ellos la empujó y ella perdió el conocimiento al golpearse la cabeza contra el suelo. Finalmente S.U., de 34 años, y empleado del hotel, y H.R., alias Ge, de 30, exempleado del mismo complejo hotelero que fue despedido hace dos años por robar a un cliente, reconocieron ante los policías de la comisaría de Senggigi, en la isla de Lombok, que a alrededor de las 3 de la madrugada del 2 de julio accedieron al bungaló número 107 en el que en ese instante María Matilde Muñoz Cazorla, de 72 años, dormía. Siempre, según la nueva versión de los encausados, mientras ellos buscaban entre los enseres personales de Mati Muñoz dinero y otras pertenencias, esta se despertó recriminándoles, momento en el que ambos malhechores la asfixiaron con sus manos , y nunca con una toalla, para tras certificar que no respiraba colocarla en el suelo de la habitación. Tras terminar de revolver sus cosas buscando objetos de valor, la envolvieron en su propia sábana y la llevaron a sólo diez metros de su bungaló, concretamente al cuarto donde se guardan todo tipo de materiales además del generador del hotel, ya en desuso. Queda claro que al ser uno de los detenidos empleado del hotel y el otro asiduo de la zona, no sólo por ser vecino sino por mantener relación con el resto de trabajadores del hotel Bumi Aditya a los que visitaba con frecuencia, los agresores prefirieron matarla a salir corriendo ya que para Mati debían resultarle familiares. Lo que sigue sin explicación es cómo se encontró un pendiente de la asesinada bajo la cama un mes y tres semanas después de que la asfixiaron, además de un trozo de una de sus pulseras, cuando los empleados del hotel siguen siendo incapaces de explicar con coherencia el porqué de que la televisión del cuarto de Mati desapareciera sin dejar rastro cuando, atendiendo a la posible refriega entre los ladrones y la atracada, podría ser que la tele se hubiera caído, y por ello, roto. ABC tuvo acceso este sábado al cuarto en cuestión, donde curiosamente había una televisión en el suelo, justo donde Mati debió estar envuelta en una sábana durante, al menos, siete semanas, hasta que la pasada, y ante la presión mediática, los dos detenidos se la llevaron a la playa de Batu Bolong, muy cerca –a menos de un kilómetro– del hotel donde la ferrolana de nacimiento y mallorquina de adopción se hospedaba. Se da la circunstancia de que Matilde expresaba a su círculo más íntimo que tanto la isla de Lombok como el hotel Bumi Aditya la consideraba su casa . Este domingo la policía de Senggigi ha asegurado a ABC que la cantidad que los ladrones robaron a Mati fue de 3 millones de rupias indonesias en billetes, que al cambio serían unos 156 euros . El pasaporte, y siempre según fuentes policiales, se recuperó días antes en las inmediaciones del hotel, mientras que las dos tarjetas visa que Mati había recibido sólo doce días antes de los hechos, los detenidos han reconocido que las tiraron a la basura. Hay que recordar que gracias a que la Interpol encontró el teléfono móvil de Mati que ambos ladrones habían vendido en el mercado negro, se consiguió llegar primero hasta Ge, el exempleado del hotel Bumi Aditya, para que tras desembuchar en el primer interrogatorio policial, este les llevara hasta su compinche, el cual atiende a las iniciales de S.U. En ese segundo interrogatorio los presuntos asesinos han asegurado que, el domingo pasado, y coincidiendo con la presencia de ABC en el hotel y alrededores, ambos colocaron los efectos personales de Mati en el cuarto de las basuras del hospedaje y cogieron la sábana con su cuerpo, ya en avanzado estado de descomposición, el cual fue llevado entre los dos en una motocicleta de baja cilindrada, donde los restos de Mati iban entre ellos, hasta un trozo levemente rocoso de la playa de Batu Bolong, donde tras cavar un pequeño hoyo con sus propias manos, depositaron lo que quedaba del cuerpo de Mati. La policía ha admitido que durante la inspección del hotel a la búsqueda de Mati, hecho que aconteció el mismo día donde aparecieron sus efectos personales, reconocieron un olor extraño en el cuarto del generador , donde ahora ha quedado demostrado que la asesinada estuvo allí hasta sólo unas horas antes. Durante el interrogatorio los acusados admitieron ser los mismos que durante los últimos meses han venido atracando a otros clientes del hotel. En internet se encuentran con facilidad algunas reseñas de esos clientes poniendo el grito en el cielo tanto por los robos como por la inacción del resto de empleados del Bumi Aditya, hotel donde Mati Muñoz pasó las últimas semanas de su vida. Ante las preguntas de ABC sobre por qué el dueño del hotel, que no reside en la zona, no ha sido requerido para la investigación, los agentes aseguraron que «no le compete». El hotel, aunque semi abandonado, sigue abierto a día de hoy.