Guillermo Oliveto: “Para el 70% de los argentinos el mes se termina el día 20 y vive en la cultura del no puedo: se dicen pobres intermitentes”

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Para disfrutar los contenidos de Clarín es necesario que actives JavaScript en tu navegador.Volver a la HomeNoticias hoyEn vivoOpinión- ¿Qué pasa con la clase media?-Venimos de un largo ciclo de degradación que acaba de cumplir 50 años, que empieza con el Rodrigazo en el 75 como hito, luego la hiperinflación de Alfonsin en el 89. Un tercer hito que es la crisis 2001-2002. Y el cuarto, que la propia sociedad pone al mismo nivel, es la pandemia más una extensísima cuarentena. Los ciudadanos hablan de una especie de espiral descendente. Y entonces, en el contraste, queda el imaginario de aquella clase media de aquel país, con la clase media Mafalda, donde se cristalizó una estructura de valores que nace con Sarmiento, que nace con la generación del 80 y con la idea de, sobre todo, la educación como un motor fundamental de movilidad ascendente y de construcción de identidad. Es lo que hizo grande a la Argentina, lo que la distinguió.-¿Qué porcentaje de la población pertenece a esa clase media?-Llegamos a tener casi 75% de la población de clase media y solo 4% de pobreza. Además, esa clase media era una clase media mucho más homogénea. En los focus groups surgía que era somos todos clase media, como una manera de sintetizar a la argentinidad. Aún hoy 43% de la población de la Argentina continúa siendo de clase media, con mucha más heterogeneidad hacia el interior de ese grupo. Pero perdiste 30 puntos en el camino, que es una barbaridad. Esa pérdida de gente que se fue cayendo de la clase media, y por algo más grave que cuando termina el bombardeo o baja la inundación, en el proceso de baja de inflación que se empieza a verificar en el 2024, nos empezamos a encontrar con que cada uno se mira al espejo y encuentra que después de todo ese largo ciclo, mucha gente que, técnicamente, pertenece a la clase media-baja, empezaba a inventar nomenclaturas muy sui generis para tratar de expresar que algo había ocurrido con su identidad, que se habían mirado al espejo y no se habían terminado de reconocer. Y decían, no, yo no soy más clase media, soy clase trabajadora, luchadora, en un término un poco más coloquial, remadora, y el que a mí más me llama la atención, y es uno de los motivos por los que escribo el libro, es gente que dice yo soy pobreza intermitente.-¿Cuál es el significado de pobreza intermitente?-Antes gente que era de clase baja no pobre, que se autopercibía como de clase media, hoy es el proceso inverso. Gente de clase media que se autopercibe como por lo menos pobre intermitente, depende como esté en ese mes. En la prolongada cuarentena cuando los chicos no podían ir a la escuela, lo que sentían era que estaban condenando a sus hijos a perder la posibilidad de la movilidad social ascendente, y probablemente a tener una movilidad social descendente, y esto era como romper el ADN de la argentinidad. De hecho le cuesta al peronismo perder la elección a nivel nacional y a nivel provincial, y entonces eso permitió ver que el gen de la clase media como factor de identidad nacional, basado sobre todo en la educación como proceso de movilidad ascendente, estaba vivo.- Un valor como la educación, que caracterizan a la clase media, ¿sigue vivo?-Por un lado está vivos, y por otro lado me encuentro cuando baja la inundación, que cada vez más gente me dice, no, yo ya soy otra cosa, entonces lo que veo es un gen amenazante de la pobreza, que empieza a darle pelea a nuestra carga, si querés, genética histórica, y eso me preocupa y mucho.- ¿Por qué?- Porque el gen de la clase media empuja para arriba, cree en los valores de la educación, el trabajo, el esfuerzo, el mérito y el premio en función de eso. Por eso también es un gen que terminó siendo muy valioso para la argentinidad, porque ante cualquier desvarío de la política, siempre puso un límite cuando dijo, “yo defiendo la propiedad privada”, la clase media defiende lo que tiene mucho o poco, pero lo defiende. En cambio, el gen de la pobreza es un gen de la resignación, es un gen de la opacidad, es un gen donde había gente que nos decía, che, los argentinos perdieron la vocación de brillar, o sea, nos habíamos vuelto una sociedad del hastío y casi del abandono.-El Gobierno dice que bajó la pobreza...-Obviamente que baje la pobreza es una gran noticia, me parece que hay muchísimo por recuperar desde el punto de vista del acervo cultural, e incluso calidad de vida, y es una amenaza que no está disipada ni muchísimo menos, que está muy presente por todavía, aún con 31,5% de la población que se supone que va a ser la pobreza del primer trimestre, medido por Martín Rosales, la Universidad Di Tella, da 15 millones de personas pobres y existe 42% de las personas con trabajo informal-¿Cuáles son las consecuencias de ese gen de la resignación?-Lamentablemente la sociedad argentina ha bajado mucho el umbral, lo que encontramos es que la memoria sobre la clase media Mafalda, la de los 80, era que el gran objetivo era comprarse la casa propia. Y eso no es casual, porque Argentina es un país de origen inmigrante, y el inmigrante arraiga cuando tiene su casa, y es un país de crisis cíclicas, con lo cual las personas se sienten seguras cuando por lo menos logra un techo. De hecho la casa termina siendo el principal legado que dejan las familias a los hijos, un país que llegó a tener cerca del 75% de la población propietaria de su hogar. Argentina es un país de tradición propietaria.-¿Cuándo cambia?-En la crisis del 2001-2002, cuando deja de haber crédito hipotecario, entonces baja un escalón, y el pacto de alguna manera es, bueno, no me puedo comprar una casa, sobre todo en los jóvenes que no tenían manera de llegar, pero puedo viajar, puedo conocer el mundo, era la etapa del auge de la globalización y de la digitalización, aparecen luego las low cost, puedo ir al shopping y puedo comprar tecnología, y ese fue el pacto. Pacto que se vuelve a romper, de alguna manera, en el último hito que es pandemia más cuarentena, encierro, y el dolor moral que provoca, no dejar ir a los chicos a la escuela, y la segunda, de no poder despedir a los fallecidos. Entonces, lo que te encontrás después en la salida, 200% de inflación, devaluación. Cuando baja violentamente después la inflación en el primer año y medio de Milei, en ese 43% de clase media, empezamos a encontrar mucha diferencia entre la clase media alta, que es 17% de las familias y el 26% de la clase media baja, donde muchos empiezan a tener conductas, comportamientos, estándares, ambiciones, más acotadas, se ponen muy a la defensiva, y su gran temor y su gran objetivo es no caer en la pobreza. Con lo cual, lo que era primero comprarte la casa, después viajar al mundo, en una parte de la clase media se mantiene, que es la media alta, pero hay una parte muy importante, que es la media baja, que hoy el objetivo es llenar la heladera. Quiere saber cómo puede comer, y que no la van a desalojar. Cosas estrictamente básicas, y que no generan ningún entusiasmo. Se conforma con no ir todavía más abajo. Es preocupante, triste, porque son como fragmentos de la población que van perdiendo es ambición que lleva a progresar.-Es lo que expresa el consumo dual de ventas de autos volando y alimentos que cae...-Argentina tiende a parecerse cada vez más a las estructuras clásicas de Latinoamérica. El arquetipo de la argentinidad está hackeado y en riesgo. Si nosotros no cuidamos nuestra identidad, si no cuidamos la clase media, aún llegando algún día a la gran oportunidad histórica que tiene la Argentina en este momento, a lo que llamo el ticket que es la sumatoria de Vaca Muerta, más la minería, más el agro, más la industria del conocimiento, que según Dante Sica pueden ser más o menos 80 mil millones de dólares por año en el 2033, según Ecolatina pueden ser unos 60 mil millones de dólares por año, donde la mitad no tendría riesgo climático, estamos hablando de otro país. Ahora vos podés tener el ticket y ser Noruega, encontró petróleo y ultramar, fondo contracíclico, lo aplicó en infraestructura, lo usó, inteligentemente para generar una de las sociedades con mejor calidad de vida del mundo. Podés tener el ticket y ser Angola, que tiene mucho petróleo y vive muy mal la gran mayoría de la población. Argentina viene de más a menos, no es lo mismo subir que bajar. Pero si vos seguís teniendo un país que el 42% del empleo es informal, terminás en la dualidad, no hay manera, porque la informalidad es inseguridad, es imprevisibilidad.-¿Cómo se traduce en términos de consumo esta dualidad?-Hay cinco sectores volando en boom, venta de autos, de motos, de inmuebles, de electrodomésticos y viajes al exterior. Y el mundo del consumo más cotidiano todavía golpeado después de un golpe muy duro en el año 2024.-¿Quiénes compran lo que hoy está en boom?-Empleados en relación de dependencia, cuyos salarios le empataron o le ganaron en inflación, duplicaron en dólares por la estabilidad del tipo de cambio y son sujetos de crédito. Haciendo mucha fuerza o, autónomos que les va muy bien. Eso es la clase alta más la clase media alta más una porción chiquita de la clase media baja que en general es una parte que es formal. Con mucho viento a favor eso es 30% de la población. Quiere decir que te queda del otro lado un 70% que es la que no está llegando, la que te dice que el mes termina el 20, la que te dice que están viviendo en una cultura del no, no hay primeras marcas, no hay premio, todo es esfuerzo, todos a trabajar, hay pluriempleo, tengo que complementar los ingresos con alguna horita de Uber, con por día, con vender algo por Instagram, con hacer canje de alguna ropa usada, no sé, tengo que inventar cosas para poder más o menos llegar. Esas dos realidades están conviviendo en la Argentina de hoy, las dos son verdad, la una y la otra y entonces lo que te empezás a encontrar es que hoy en Argentina los promedios cada vez se explican menos.- ¿Qué sujeto social nuevo puede surgir de quienes no llegan a fin de mes?-El gran riesgo es que ese sujeto en algún punto pierda la vocación de ser, de mejorar, de crecer, de progresar, de soñar. Que parece muy abstracto, pero que sin embargo fue un gran motor de este país. Los españoles hablan de pasota, el gen de la apatía, de esto no va a cambiar nunca, no tiene arreglo, que estuvo muy presente en el proceso 2021-2023. Milei toca una fibra, la del no nos rindamos. Creo que todavía estamos a tiempo. Estamos caminando sobre un hielo muy quebradizo, y creo que hay que tomar conciencia de eso. Por supuesto, no es un problema propio solo de la Argentina pasa inclusive en otros lugares del mundo desarrollado, pasa mucho en la región; pero bueno nosotros teníamos esta clase media como virtud, admirada y en el mismo punto envidiada y odiada. Hay cultura, premios Nobel, un Teatro Colón. Argentina tiene la oportunidad de construir , un entorno mejor, una calidad de vida mejor. Es como si pudiendo hacer música te dedicaras a hacer ruido.-¿Cuáles son las políticas para lograrlo?-No hay manera de mejorar la estructura social de la Argentina si no es teniendo mucho más trabajo en blanco en el sector privado. Hoy son 6.240.000 personas, un número que no cambia significativamente desde hace 15 años. Eso, requiere inversión, reformas, acuerdos, como el que hicieron en Vaca Muerta sindicatos, gobiernos, Provincia, Nación, empresas.El clima de época: “Se recuperó la esperanza pero hay añoranza”Una biblioteca del piso al techo con libros que muestran haber sido leídos y releídos domina la oficina de Gustavo Oliveto. Destaca una pintura de Claudio Baldrich que parece mostrar a los sujetos de la investigación permanente de este experto en esa institución del bienestar como él mismo denomina a la clase media.Cuando se le pregunta cómo definiría el clima de época, suelta: “Hay un 45% de la población que sigue teniendo esperanza en este momento, que es un montón. Haber recuperado la palabra esperanza que estuvo afuera de la agenda por lo menos seis años es muy relevante. Porque la esperanza te pone en movimiento, te hace hacer, porque la esperanza tiene que ver con la acción. Ahora también hay añoranza que bueno es extraño cosas y cada vez voy extrañando más. En algún punto es una especie de mezcla de agua y aceite”.El propio Oliveto es fruto de la ckase media y la movilidad social ascendente, Sus padres fueron los primeros universitarios de la familia. El padre. egresado del Carlos Pellegrini, fue contador y s{índico. Su madre estudio m,agisterio y ejerció. Eran hijos de inmigrantes italianos y españoles.“Soy del oeste del conurbano, de Castelar y conozco mucho el conurbano. Me mudé a la Ciudad a los 25 años.Su primaria y secundario transcurrió en escuelas privadas católicas pero al ingresar en Administración de Empresas en Ciencias Económicas de la UBA se le abrió otro mundo. “Estoy muy agradecido y muy orgulloso de haber hecho la carrera en la UBA porque creo que me nutrió en muchos sentidos de una enorme manera y creo que es una institución valiosa para la Argentina”.Una de las características de los artículos y libros son sus lecturas que lo diferencian. “La lectura es una pasión heredada de mi familia, si querés, acelerada de grande, yo siempre fui muy buen alumno y trato de estar siempre con un libro en la mano. En ese sentido soy un hombre analógico.Cuenta que se abocó al estudio del comportamiento influido por el crítico cultural inglés Terry Eagleton. “Es un autor que sostiene que el optimismo es simplemente esperar que algo bueno suceda sin hacer nada, la esperanza es esperar que algo bueno suceda, pero se pone en acción para que ocurra”, explica.Oliveto que se desempeña como consultor de estrategia de numerosas empresas define su tarea como “buscar que hay de lleno en el vaso, una manera de ayudar a pensar las empresas. La Argentina tiene como ese tejido sociocultural que es la clase media que empuja para arriba. Por eso cuando se decía que la Argentina corría el riesgo de ser Venezuela mi defensa a ese argumento era: no, porque está la clase media. Ahora, el planteo que hago es que si un día no está la clase media puede suceder cualquier cosa, cuidemos a la clase media. Si le seguimos tirando piedra, un día la puede romper".ItinerarioGuillermo Oliveto, 53 años, es licenciado en Administración de Empresas de la UBA y analiza e investiga hábitos de los consumidores desde hace más de 30 años. En 2010 fundó la consultora W focalizada en la estrategia basada en evidencias. Su especialidad es la visualización de escenarios futuros y la toma de decisiones. Publicó cinco libros: No son extraterrestres aunque lo parezcan, El futuro ya llegó, Market Research Explained, Argenchip y La Humanidad ampliada. El último: Clase media, mito realidad o nostalgia (Paidós).Al toqueUna película. La Gran Apuesta, porque como investigador, me interesa mucho entender por qué sólo cuatro personas vieron lo que podía ocurrir antes y todos los demás no lo vieron. La película comienza con una frase de Mark Twain que dice: lo que te mete en problemas no es lo que no sabés sino lo que sabés con gran certezaUn libro: Génesis, de Henry Kissinger, donde llama a un filósofo a la sala ¿Por qué? Porque tanta revolución tecnológica está generando debates de orden moral, humanos y éticos.Una comida: Milanesas con papas fritas y la cocina mediterránea.Una serie: Varias que analizan el poder como The Crown.Newsletter ClarínRecibí en tu email todas las noticias, coberturas, historias y análisis de la mano de nuestros periodistas especializadosQUIERO RECIBIRLOTags relacionadosOpiniónEconomía