Carlo Acutis hablaba de Dios con la misma naturalidad con la que vestía vaqueros y unas zapatillas deportivas. Era un joven de su tiempo , al que jugar a la PlayStation no lo hacía estar menos conectado con el mundo real. Su pasión por la Eucaristía y su sensibilidad hacia los pobres hizo que se ganase la fama de santidad; la misma que el Vaticano ha reconocido oficialmente y por la que León XIV lo declarará santo en la plaza de San Pedro el próximo 7 de septiembre, en la que será la primera canonización del nuevo Papa. Su vida fue corta. Nació en Londres en 1991, pero creció en Milán, donde desarrolló un talento prodigioso para la informática, que lo llevó con tan solo 11 años a crear un sitio web en el que recopiló y explicó los principales milagros eucarísticos del mundo . Falleció en 2006, con tan solo 15 años, tras luchar contra una leucemia fulminante. Él mismo pidió en vida ser enterrado en Asís, al igual que San Francisco, a quien le tenía una gran devoción y con el que compartía su sencillez y cercanía hacia los más desfavorecidos. Esta ciudad se ha convertido en un imprescindible para los fieles que pasan por Italia, sobre todo, desde que Francisco aprobase en mayo del año pasado el decreto del Dicasterio para las Causas de los Santos que daba luz verde a su canonización. De acoger en 2023 a 550.000 peregrinos a casi un millón en 2024. Son cifras que dan desde el Santuario de la Expoliación, donde su cuerpo permanece prácticamente 'incorrupto' gracias a diversas técnicas de conservación que le aplicaron cuando lo exhumaron en 2019 y cuyas primeras imágenes salieron a la luz en octubre de 2020, pocos días antes de la beatificación, causando un gran impacto en las redes sociales. De hecho, se llegó a recuperar el corazón , que está en un relicario que viajará hasta la Ciudad Eterna para presidir la ceremonia. En una urna de cristal, el llamado 'ciberapóstol de la Eucaristía' lleva una sudaderal azul marino y blanca, 'jeans', un rosario negro entre las manos y, lo que todos comparten tras rezar ante sus restos, presenta «un rostro sereno, como si estuviese dormido». El rector del santuario, el fraile capuchino Marco Gaballo, explica a ABC cómo es contemplar las sensaciones de los que pasan ante los restos de Carlo Acutis: «Es un momento de emoción intensa, sobre todo, para quienes no lo conocieron y nunca han visto antes este lugar, que hace reflexionar y también impacta mucho porque es un chico joven como son nuestros jóvenes y como éramos nosotros hace algún tiempo». Hay quienes han compartido generación con este futuro santo, quien hoy tendría 34 años . Por eso, la impresión la describen como algo «inexplicable». Le sucede a Giuseppe, quien cuenta que viajará a Roma para la canonización junto a su parroquia: «Estaré allí. Además, soy coetáneo de Acutis, por lo que para mí es muy emotivo detenerme ante su cuerpo y contemplar su vida, porque en muy poco tiempo llegó a hacer lo que muchos no logran en toda una larga vida. Él no desperdició ni un minuto de su tiempo. Se dedicó a los demás y esto lo hace verdaderamente extraordinario y especial». También una española de Sevilla no puede evitar emocionarse tras haber pasado unos minutos ante su féretro: «Venimos de peregrinación de Medjugorje y hemos hecho una parada por aquí, por Italia, y hemos pasado a ver a Acutis. Claro, no podíamos venir sin visitarlo. Es impresionante. Es un sentimiento que no se puede describir con palabras y llama mucho la atención que sea una persona tan joven». En una audiencia general del 20 de noviembre de 2024, Francisco anunció que Acutis sería canonizado durante el Jubileo de los Adolescentes, en concreto, el 27 de abril. Seis días antes, el Pontífice falleció , quedando pospuesta la fecha y en el limbo la nueva que decidiría el nuevo Papa. León XIV realizó su primer consistorio ordinario público el 13 de junio y decidió que canonizaría a Acutis el 7 de septiembre , pero no sería el único. También declararía santo a Frassati , un joven de Turín que nació en 1901 y murió con 24 años tras contraer una poliomielitis al estar en contacto con los enfermos de los barrios humildes. Se trata de la curación inexplicable de una joven costarricense de entonces 21 años, estudiante en Florencia. En julio de 2022, sufrió un grave trauma craneal tras una caída en bicicleta. Su situación fue considerada crítica y sin esperanzas de recuperación normal. Seis días después del accidente, su madre hizo un peregrinaje a la tumba de Carlo Acutis en Asís, implorando su intercesión. Ese mismo día, la joven comenzó a respirar por sí sola. Al día siguiente, recuperó el movimiento de sus brazos y parte del habla. Una tomografía posterior mostró la desaparición completa de la hemorragia cerebral, algo no previsto médicamente. Con una causa más rápido de lo normal en el dicasterio, Francisco aprobó este milagro. Ahora León XIV será el que ponga el broche final a este proceso. Carlo Acutis se convertirá en el 'primer santo millennial' y podrá ser venerado por la Iglesia universal.