Lo de leer la actividad cerebral mediante una interfaz cerebro-ordenador no es nuevo, pero ahora un equipo de Stanford ha sido capaz de decodificar el «diálogo interno», es decir, los pensamientos que formulamos al «hablar con nosotros mismos» totalmente en silencio. (Está publicado en la revista Cell: Inner speech in motor cortex and implications for speech neuroprostheses.)Esto ya se había hecho para ayudar a pacientes paralizados, pero requería que hicieran el esfuerzo mental de hablar, porque el sistema registraba la actividad muscular en el tracto vocal. Aun así para los pacientes tetrapléjicos o con ELA resulta todo un esfuerzo.Los investigadores se concentraron pues en intentar detectar las señales mentales del «diálogo interno» sin que hiciera falta el intento de hablar, empleando técnicas como las del entrenamiento de los algoritmos de IA. Probaron con cuatro pacientes casi completamente paralizados, a quienes implantaron microelectrodos en la corteza motora.Los resultados: con un vocabulario limitado de 50 palabras se alcanzó un 86% de acierto, aunque al ampliarlo a 125.000 términos la precisión cayó al 74%. Para ser justos hay que decir que lo que detectaron fueron términos sencillos en tareas como contar números y cosas así. Y un pensamiento complejo no es algo tan sencillo: cuando se intenta leer, las frases se detectan como un galimatías y en ocasiones no superan siquiera a lo que se podría esperar al azar. Dicen que es cuestión del hardware (¡malditos programadores!) y que ya mejorará la cosa.Uno de los detalles más curiosos es que este sistema permitiría la lectura de pensamientos privados de forma tanto deliberada como accidental. Y eso da un poco de repelús. Así que ya se han adelantado al problema, de modo que el sistema incluye salvaguardas en forma de una barrera a modo de «contraseña» que funciona como cuando decimos «Oye, Siri» para activar al asistente de voz del teléfono móvil. En el caso del lector de pensamientos hay que decir la contraseña mental Chitty chitty bang bang para activarlo, lo cual funciona al 98%. Privacidad (casi) garantizada. Siempre que cambies de contraseña a menudo…(Vía Ars Technica.)Relacionado:Interfaz cerebro-ordenadorMind Art: pintando con la mente¿Nos saldrán «brazos de gorila» con las interfaces cerebro-ordenador?Una interfaz cerebral barata, completa y abierta para imprimir en 3DPor qué no seremos capaces de copiar nuestra mente en un ordenador# Enlace Permanente