Como soy del Atleti y el fútbol en Jerez siempre me ha dado un poco igual —salvo la novelería de los ascensos, claro—, no le tengo inquina alguna a José Ángel Aparicio por ser abiertamente del Xerez CD. Al contrario. Si me apuran —y que me perdonen mis amigos del Xerez DFC, en el fondo de su corazón me entenderán— creo que es lo lógico. Uno puede cambiar de opinión y de muchas otras cosas en la vida, pero no cambia de equipo ni por todos los mafiosos y corruptos del mundo que se pongan por delante.El caso es que he tenido la suerte de conocer a Aparicio en la distancia corta. No en el IES Coloma, instituto al que quise ir pero no pude (acabé en el Asta Regia), pero sí durante su etapa como delegado municipal de Educación y Deportes. En este sentido, solo cabe decir que la delegación territorial de Desarrollo Educativo está en buenas manos y que, pese a todo lo que quiera criticársele, hay algo indiscutible: Aparicio conoce el paño y está dispuesto a partirse la cara por 10 céntimos la hora.De la 'vía Aparicio' a la voz del saber estarPor si fuera poco, me declaro fan y partidario total en la política actual de la que un día llamé (y mucha gracia que le hizo) vía Aparicio, como respuesta a la vía andaluza que es como Juanma Moreno autodenomina a su gobierno territorial. La de Aparicio no es ya la de la moderación, el sentido común y el talante abierto o transversal, sino la del buen ánimo, el optimismo irredento y el sentido del humor. Buen destino, por tanto, y buena mano, especialmente en la tan necesitada escuela pública.Al igual que los mejores deseos para Tomás Sampalo, un señor de pies a cabeza que, pese a los crueles e incomprensibles reveses de la vida, es una máquina de compromiso y saber estar. Y que no teman los escépticos, el archiconocido capataz jerezano, asesor hasta ahora en el gobierno actual —lo mismo para un roto deportivo que para un descosido rural— sabrá también estar a la altura de la encomienda que le acaba de hacer la alcaldesa María José García-Pelayo, que le ha dejado el martillo de Deportes y Salud.Pasar a la historia o no como concejal o delegado municipal es fácil si lo haces rematadamente mal. Hay ejemplos a puñados que está feo mentar. Por lo demás, lo habitual es transitar sin pena ni gloria y que no se acuerden de ti ni en el bar Adeli. Lo difícil es que, más allá de errores y aciertos, prevalezca siempre la categoría humana, la vocación de servicio público, el compromiso con tus representados, y la honestidad más brutal. Así sea con los cambios habidos y por venir.