Pintor Rosales, la zona de moda en Madrid: Rosalía será vecina de Roca Rey, Almodóvar y Paloma Cuevas

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Madrid tiene una nueva dirección favorita. Lejos del clásico Barrio de Salamanca o de urbanizaciones blindadas como La Finca , el Paseo del Pintor Rosales se consolida como el nuevo epicentro residencial de lujo en la capital. Y los últimos movimientos inmobiliarios no hacen más que confirmarlo. El torero peruano Andrés Roca Rey acaba de instalarse en esta exclusiva vía con vistas al Parque del Oeste, tras una búsqueda que se ha prolongado durante dos años. A su llegada podría sumarse pronto otro nombre propio de peso. Según publicó hace unos días 'Diez Minutos', Rosalía estaría a punto de cerrar la compra de un tríplex en la misma zona. Dos perfiles muy distintos, una misma decisión: apostar por el nuevo enclave más codiciado de Madrid. El Paseo del Pintor Rosales no es una calle más. Es, desde hace décadas, una de las ubicaciones más privilegiadas de Madrid. Diseñado en el siglo XIX como un mirador natural sobre la cornisa del antiguo Príncipe Pío, este enclave combina lo que pocas zonas consiguen: vistas abiertas, silencio y centralidad. Frente a él se despliega el Parque del Oeste, uno de los grandes pulmones verdes de la ciudad, y a escasos minutos se encuentra el Templo de Debod, convertido en uno de los puntos más fotografiados al atardecer. Un equilibrio entre naturaleza y ciudad que explica por qué, en los últimos años, el interés por esta zona no ha dejado de crecer. Pero hay más. La arquitectura también juega un papel clave. Edificios señoriales, muchos de ellos construidos a mediados del siglo XX, con techos altos, grandes ventanales y una distribución pensada para otra época. Viviendas que hoy, con reformas contemporáneas, se han convertido en auténticas piezas de lujo. El precio acompaña: el metro cuadrado supera los 10.000 euros. Una cifra que no ha frenado a compradores como Roca Rey, que tenía claro no solo el tipo de vivienda, sino también el entorno en el que quería vivir. La compra del torero no es casual. Según se ha contado en 'Es La Mañana de Federico', llevaba meses buscando vivienda en Madrid, con una idea muy concreta en mente. Y la encontró en Rosales. Su nueva casa cumple con uno de los grandes atractivos de la zona: está en altura, lo que le permitirá disfrutar de vistas privilegiadas sobre el Parque del Oeste e incluso, en días despejados, de la Casa de Campo. Un lujo silencioso, sin estridencias, muy distinto al de otras zonas más mediáticas. No ha optado por el Barrio de Salamanca ni por La Finca, símbolo del lujo más hermético. Su elección responde a otro tipo de exclusividad: la que mezcla tradición, ubicación y cierta discreción. Además, su llegada no es aislada. Rosales lleva años siendo refugio de nombres relevantes, especialmente dentro del mundo taurino. Allí han vivido figuras como Victoriano de la Serna o Roberto Domínguez, quien fuera apoderado del propio Roca Rey. Una continuidad casi natural dentro de ese mapa social. Si se confirma la operación, Rosalía será el último gran nombre en sumarse a este enclave. Según 'Diez Minutos', la artista estaría a punto de cerrar la compra de un tríplex con acceso directo desde la calle, donde además podría instalar su propio estudio de grabación. Su posible llegada no solo refuerza el atractivo de la zona, sino que marca un cambio generacional. Rosales ya no es solo territorio de perfiles clásicos o discretos: también empieza a seducir a figuras globales que buscan algo más que lujo. Buscan identidad. La combinación es clara: ubicación céntrica, arquitectura con historia, contacto con la naturaleza y un vecindario de alto nivel, pero sin la exposición constante de otras zonas. La lista de vecinos ilustres no deja de crecer. Pedro Almodóvar, Eugenia Silva, Antonio Carmona, Mariola Orellana, Hiba Abouk, Javier Ambrossi o el periodista Pedro Piqueras forman parte de ese ecosistema donde conviven perfiles de distintas disciplinas. También lo han hecho figuras históricas como Carmen Sevilla o Rosario Flores, consolidando una tradición residencial que ha sabido mantenerse en el tiempo sin perder valor. Incluso dentro del universo royal y social, nombres como Paloma Cuevas han tenido presencia en esta zona, reforzando su vínculo con determinadas élites culturales y sociales.