La familia Botín volverá a perder peso en el capital del Santander sin que esto les reste ni un ápice de poder en la cúpula del banco. La adquisición de la entidad estadounidense Webster Bank, anunciada en febrero y que previsiblemente se cerrará a finales de año, obligará al banco a ampliar capital para afrontar el canje en acciones propuesto. Y provocará que la saga vea diluida su participación tras seis años en los que no ha hecho más que incrementarse.Seguir leyendo