Cuando el usuario tiene configurado un equipo de tal modo que responde y cubre sus necesidades, llevar a cabo un proceso de actualización genera dudas por lo que pueda dejar de funcionar, cambiar o requerir de una nueva configuración. No obstante, las actualizaciones están pensadas para corregir fallos y elevar el nivel de seguridad y protección de los dispositivos, por lo que lo aconsejable en términos generales es mantenerlos actualizados.Si el equipo en cuestión es un ordenador con Microsoft Windows y se trata de una actualización del sistema operativo Windows 11, algunos usuarios directamente cruzan los dedos al realizarla. El motivo no es otro que los errores que han derivado de actualizaciones en el pasado, como el que impedía el apagado o hibernación de los equipos y que derivaba en reinicios inesperados.Actualizaciones automáticas en Windows 11 por decisión de una IAEsto, para bien y para mal, va a escapar del control del usuario, porque Microsoft quiere que su aprendizaje automático decida por el usuario en qué momento su equipo está preparado para actualizar automáticamente su ordenador. Al menos así se desprende de la información recogida por TechSpot, que apunta que el paso de la versión 24H2 a la 25H2 de Windows 11 será forzosa y a elección de Windows en cuanto al momento de su ejecución.Esta novedad en el proceso de actualizaciones del sistema operativo de la compañía de Redmond afectará a los dispositivos que corren sobre las ediciones Home y Pro de Windows 11 24H2. Con una vigencia de soporte establecida hasta octubre de este mismo año para dicha versión del sistema operativo, Microsoft forzará la actualización a versiones más recientes antes o en torno a esa fecha, utilizando su sistema automático para decidir el momento más adecuado en cada equipo.En ese momento, llegue cuando llegue, se llevará a cabo automáticamente la actualización a 25H2, disponible desde octubre del pasado año, para contar con las mejoras que la acompañen, así como nuevas funciones y parches de seguridad. La aleatoriedad temporal se debe a la falta de concreción por parte de Microsoft acerca de lo que tendrá en cuenta su inteligencia artificial para evaluar que un dispositivo esté preparado para proceder con la actualización. No hay unos requisitos o necesidades, todo queda en manos de la IA.Los usuarios pierden control y carecen de informaciónY es que para llevar a cabo dicha actualización el equipo debe estar "listo", según Microsoft. El problema está en la amplitud del término y en la falta de detalles, cuestión que juega en contra de la buena acogida de la medida por parte de los usuarios. La pérdida de control sobre cuándo actualizar un equipo, la falta de transparencia por parte de Microsoft en su explicación y los fallos reportados en versiones recientes del sistema operativo envuelven la medida en un halo de incertidumbre.Al menos, los usuarios podrán elegir el momento de reiniciar su equipo tras la actualización para que se ejecute o posponer, aunque por tiempo limitado, la actualización. Sea como sea, queda claro que Microsoft quiere que su sistema de aprendizaje automático tome las riendas de las actualizaciones de los equipos y evalúe cuándo un equipo está preparado para actualizar, lo que reduce el control del usuario sobre su propio dispositivo.