A Santiago Abascal se le suele reprochar su escaso apego a la vida parlamentaria. El escaño del líder de Vox, ubicado en la parte más a la izquierda de la primera bancada a la derecha de la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados, justo encima de la bancada azul del Gobierno en la que se sienta muy cerca de él el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, es ocupado en muchas ocasiones por otros diputados de su grupo. Esa frecuente ausencia en los plenos parlamentarios es atribuida por muchos, destacadamente sus adversarios, a la holgazanería, pero otros en su entorno la disculpan por su frenética actividad internacional como presidente de Patriotas, el grupo de la extrema derecha europea que lideran el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán y la francesa Marine Le Pen, distinto del que integra en Bruselas la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni. Seguir leyendo....