Seyed Abbas Araghchi es ministro de Exteriores de Irán y una de las pocas caras visibles del actual régimen. El pasado 1 de marzo, un día después de que Estados Unidos e Israel iniciasen de forma coordinada su ofensiva contra el aparato militar y de poder iraní, afirmó que su país había tenido dos décadas para “estudiar las derrotas del ejército estadounidense” y aprender las lecciones. Los bombardeos, continuó Araghchi, no iban a tener impacto en sus capacidades para llevar la guerra hasta donde Teherán quisiera. El jefe de la diplomacia iraní utilizó para argumentarlo la expresión “defensa en mosaico descentralizada”. Tras la muerte en casi seis semanas de al menos 11 altos cargos iraníes con responsabilidades militares y después de sufrir el bombardeo diario contra sus baterías de misiles y drones, la fuerza naval y su industria defensiva, Teherán mantiene fuerza para seguir atacando a Israel y a los vecinos del Golfo. Araghchi no andaba muy desencaminado.Seguir leyendo