Edición original: The Flash 7-13 y The Flash 2024 Annual 1 (DC Comics, 2026)Edición nacional/España: DC Premiere. Amanecer de DC. The Flash 2 (Panini Comics, 2026)Guion: Simon SpurrierDibujo: George Kambadais, Tom Derenick, Scott Koblish, Ramón Pérez, Vasco Georgiev, Amancay Nahuelpan, Vasco GeorgievColor: Sofie Dodgson, Matt Herms, Marissa Louise, Lee Loughridge, Peter PantazisTraductor:: Bárbara AzagraCorrector: Enrique Acebes, Marcos MuñozRotulación: David ArellanoRealización Técnica: Fanhunter, Núria Moreso, David Carro, Carlota LloretFormato: Cartoné. 200 páginas. 17,50€We’ve been Spurried«Da igual. Ni siquiera recuerdo de qué iba eso.»Simon Spurrier es uno de los guionistas ingleses más representativos de la última hornada de autores británicos que ha aterrizado en América.Spurrier es heredero directo de Delano y Milligan. Críptico, oscuro, denso, sucio y realista, es un guionista que no pretende reivindicar formas manidas. Busca abrir nuevos caminos y probar nuevas experiencias, llevando a los personajes más allá de los límites habituales.El propio Spurrier se reivindica en este sentido y admite que él no será el típico autor “artesano”, que mantendrá las esencias de los personajes y universos con mínimas variaciones. No es una crítica a ese tipo de guionistas, sino la constatación de que con Spurrier vamos a explorar nuevos horizontes.El primer tomo (publicado por ECC y reeditado por Panini) incluía los primeros números de la serie con dibujo de Deodato.La pareja de autores no podía ser más extraña en un personaje como Flash. Realismo, oscuridad, densidad… Fue una agradable y poderosa sorpresa, una muestra de la capacidad de Flash para asumir nuevos parámetros mucho más maduros.Tengamos en cuenta que Flash es un superhéroe prototípico en muchos aspectos.Spurrier cogió conceptos del lore del personaje y los proyectó hasta llevarlos a lugares inexplorados.Nos dejó un gran sabor de boca. Una lectura barata por la cantidad de relecturas que eran necesarias para captar los matices. ECC no continuó. Panini, cuando ha llegado su turno, no se ha dado ninguna prisa en reeditar y continuar la serie (y eso que hay hechos relacionados con Absolute Power). Por fin, llega la continuación con los números que van del 7 al 13, con el Annual de… 2024, por en medio.Hay cambio de dibujante. Tenemos al canadiense Ramon Perez con Vasco Georgiev a las tintas, más el baile de ilustradores en el Annual.Gráficamente, este tomo pega un bajón (quién nos lo iba a decir viniendo de Deodato). Perez ofrece un diseño de página que parece algo precipitado: pocos fondos, grandes y enormes viñetas. En alguna ocasión parece un cómic dibujado para formato web.La cuestión es que, más allá de parecer precipitado… es que a esta trama no le sienta bien una aproximación como la suya. Si Spurrier fue más allá en la primera media docena de números de la serie… en esta segunda parte mete el turbo y lleva la colección a unos niveles conceptuales y de abstracción casi inasibles.La historia llega a un nivel de “porque sí” que hace imposible predecir qué pasará y establecer si la trama es coherente o encaja. Todo es posible. Todo puede ocurrir. Todo vale.Spurrier nos lleva más allá de los límites del tiempo y la historia surge en los márgenes de la realidad…. Y de la comprensión del lector.Eso no es problema; el problema es que llega un momento en que uno solo quiere que esto acabe, que todo aterrice y volver a un mundo tangible, llega un momento en que lo que ocurre nos da igual.Tenemos a Impulso salvando a Marx Mercury en los límites de la realidad temporal (o en la Dimensió Desconeguda). Tenemos a la fuerza de la velocidad descontrolada, sumida en el caos y amenazando el planeta. Tenemos a la familia West desmoronándose en los márgenes de la comprensión. Tenemos a Wally pululando por universos o realidades paralelas, hablando con seres que habitan más allá del tiempo y distorsionan nuestra realidad por puro aburrimiento. Tenemos a Barry cruzando continuidades atemporales y espaciales, en las fronteras del multiverso (y uno se pregunta: ¿qué respira? ¿de qué se alimenta?). Tenemos un ser que viste un gorro que parece un miniplatillo volante, que tiene todas las respuestas y solo genera interrogantes, llamado Inspector Pilgrim. Tenemos una especie de gusanos cucaracha que carcomen el tiempo. Todo explicado en el exigente estilo de Spurrier.La apuesta del guionista es demasiado alta y demasiado estirada a lo largo de los números. Spurrier es fiel a su leyenda… y a los temores que sentimos cuando vimos que iba a ser el guionista de The Flash. La densidad es tan espesa que la «narrativa» de Spurrier se come a los personajes.Sin embargo, después de leer y releer, no podemos ignorar que Spurrier mete mano a la coherencia del universo DC, suma y matiza conceptos, principalmente los relacionados con los velocistas y la fuerza de la velocidad. Algunos especialmente interesantes, como las vidas que anidan en los márgenes de la fuerza, vista esta como un espacio (universo) casi físico.También es cierto que el guionista de Hellblazer, tiene un estilo que se caracteriza por decorar, texturizar y dar relieve a aspectos inocuos del argumento que suelen dificultar la comprensión y la lectura. Las tramas no son tan complejas. Spurrier las “des-simplifica”. Tiene un punto artificioso. La serie va bastante por libre respecto a la continuidad oficial, pero tenemos inputs que nos conectan con la corriente principal del universo DC, con lo que ocurría entonces. (y ya es raro teniendo en cuenta que Flash siempre ha sido un participante activo de las crisis y de los eventos principales). Son hechos pequeños, concretos y desechables, pero no dejan de señalar lo descompensada que está la cadencia de la colección; vamos con un retraso de dos años… y ya empiezan a publicarse correcciones para dolor de cabeza del lector. De hecho, un número es «Road to Absolute Power«.Estos días ven la luz los números de Waid de Flash (actual) que están vinculados con DC KO y que implican un salto de más de una decena de entregas, con todo lo que conlleva. Da la sensación de cierta desorganización o que Flash ha sido el damnificado de tener que priorizar otras series y publicaciones. ¿Un sacrificio necesario?Como conclusión, tenemos un Flash muy particular, unos números especiales, diferentes, muy compactos y llenos de ideas y conceptos, pero con una ejecución regular. Lo difícil es hacer tangibles y asibles este tipo de argumentos. Lo fácil es desmelenarse y no mirar atrás. Aunque la grandeza de este medio es que donde algunos ven una colección de ideas sin conexión ni sentido, otros pueden ver la obra maestra absoluta con el personaje con media relectura, y unos tercero necesitan releer y releer para encontrar la coherencia con los ochenta y pico años del personaje, y al igual que aquellos devotos que se pasan horas mirando fijamente el sol y acaban viendo la virgen y todos los santos, sienten la revelación del spurrierismo.Pero continuaremos aquí a la espera y con las expectativas de ver cómo Spurrier retoma la serie después de su primer arco.Nos queda otro año con el guionista, con cambio de traje incluido.Lo mejor• Es una ganga teniendo en cuenta la cantidad de relecturas que hay que hacer para entender lo que pasa.• La intención de Spurrier de ir más allá con Flash y explorar nuevas fronteras.Lo peor• Lectura cafetera exclusiva para amantes del cafè Spurrier recién molido y en vena.