Una estructura de acero y hormigón de 36 metros es el primer paso hacia un monstruo de 10 kilómetros capaz de disparar naves al espacio sin usar cohetes. Longshot Space afirma que puede alcanzar Mach 23 y reducir los costes a niveles absurdos. Su nuevo prototipo, por primera vez, acerca esta tecnología extrema a la realidad.