Con el Real Madrid y las protestas arbitrales pasa a veces lo mismo que en la fábula de 'Pedro y el lobo'. Tiende tanto a la sobreactuación el club blanco, especialmente a través de su televisión oficial, que pierde cuerpo la queja cuando es indubitadamente justificada. En esta ocasión, sin embargo, la sangre en el rostro de Kylian Mbappé sirve como prueba de una indignación lógica ante una decisión arbitral difícilmente comprensible.Seguir leyendo....