Un fallo de seguridad en IGRS habría dejado expuesto material enviado de forma privada para la clasificación por edades, incluida más de una hora de metraje del juego de James Bond.Un fallo de seguridad en el sistema de clasificación por edades de Indonesia ha provocado la filtración de material de varios juegos todavía no publicados, entre ellos 007: First Light, que se pondrá a la venta el 27 de mayo. La incidencia afecta al organismo IGRS y, según ha trascendido este fin de semana, dejó accesibles vídeos y archivos que las compañías habían remitido de forma privada como parte del proceso de calificación. Entre el material que ya circula por internet habría más de una hora de escenas del título de IO Interactive, incluido lo que parece ser su final.La filtración no se limita al nuevo juego de James Bond, también se habrían visto afectados otros proyectos no anunciados o todavía sin publicar, como Echoes of Aincrad de Bandai Namco. Además, varios reportes apuntan a que en el incidente también quedaron expuestas miles de direcciones de correo electrónico pertenecientes a desarrolladores, lo que amplía el alcance del problema más allá del simple spoiler narrativo.IO Interactive sufre una filtración especialmente sensible a pocas semanas del lanzamientoEn el caso de 007: First Light, el golpe resulta especialmente delicado por el tipo de juego del que se trata. IO Interactive ha planteado esta entrega como una historia de origen centrada en un Bond joven, y el material difundido contendría escenas clave de la trama a más de seis semanas de su lanzamiento.Entre los proyectos afectados por esta brecha también figuran el remake de Assassin's Creed IV: Black Flag de Ubisoft y Castlevania: Belmont's Curse de Konami. Ambos habrían formado parte del material expuesto por el fallo del organismo indonesio, aunque en el momento de publicarse la información no parecía que sus vídeos o secuencias hubieran empezado a circular por internet, al contrario de lo ocurrido con 007: First Light.La explicación de por qué existía ese material en manos del organismo indonesio es porque los estudios suelen enviar secuencias a los sistemas de clasificación internacionales para facilitar la evaluación del contenido, especialmente en apartados como violencia, lenguaje, desnudez o juego de azar. Lo excepcional en este caso es que ese material, que debía permanecer bajo control, acabara accesible por un problema de seguridad.