La Armada encabeza la vigilancia del Mediterráneo en pleno incremento de la amenaza rusa sobre cables submarinos europeos

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Unos barcos hostiles han soltado minas en una zona de paso para mercantes españoles, o se ha perdido un aviador en el mar de Alborán y hay que rescatarlo, o se ha resquebrajado un tanquero cargado de chapapote que está vertiendo al Atlántico, o han sido detectados piratas robando patrimonio arqueológico marino, o se ha declarado una emergencia por una infección vírica en un buque mercante cerca de la costa, o han hecho reventar un gasoducto que procede Argelia, o se ha hecho incontrolable un incendio en un buque, o algo ha cortado un cable de datos que une con América, o un pesquero está esquilmando con sus redes una zona natural protegida, o se ha desatado un menudeo de alijos de drogaSeguir leyendo....