El alto el fuego de la guerra con Irán ha traído consigo un deje de alivio, a la par que otro regusto de decepción en Israel. Durante 39 días con sus 39 noches, la población puso en pausa su vida y pasó infinitas horas en los refugios. Partes de sus ciudades están salpicadas de destrucción, y la sacudida en la economía es innegable. Y todo esto por nada. O, al menos, esa es la opinión general entre mucha gente. "Ninguno de los objetivos cruciales de la campaña contra Irán se han cumplido, y, por eso, el público israelí está muy, muy decepcionado", constata la doctora Gayil Talshir, politóloga y experta en tendencias y opinión pública israelí de la Universidad Hebrea de Jerusalén. El primer ministro, Binyamín Netanyahu, es consciente de ese enfado y busca, de nuevo, desviar la atención. Las bombas sobre el Líbano resultan buena alternativa.Seguir leyendo....