Starfling es un juego tan sencillo que no tiene ni instrucciones. Pero también es alta, alta, altamente adictivo, así que… que conste que hemos avisado. Consiste en ir pasando el satélite/bola de unas órbitas a otras haciendo clic para liberarlas en el momento justo. Y aunque parece fácil, no lo es.Y es que todo suena a juego de «temática especial», pero tampoco. Lo que gobierna este pequeño universo es la ley de la gravedad de toda la vida, que tira hacia abajo (de la pantalla) a los satélites, atrayendo al negro abismo de la nada al objeto cuando no está en una órbita fija. Eso sí, también hay otras fuerzas: la centrífuga que intenta liberar hacia el exterior de los «planetas» al satélite (si se puede decir así) y la centrípeta que es como una cuerda que lo mantiene a la misma distancia por muchas vueltas o más rápido que las complete.Yo he conseguido saltar hasta 10 planetas, pero me ha parecido dificilísimo. Las órbitas grandes dan una sensación de ansiavivismo que hace «disparar» antes de pensar. Y las pequeñas suelen ser demasiado rápidas e indómitas. Definitivamente, la sensación de que todo es redondo, blandito y que la ley de la gravedad se comporta es placentera… pero completar el juego no parece fácil.Truqui: descubrí que puedes saltarte un planeta si por su fuerza de salida el satélite deja a un lado al que está más cerca y llega hasta el siguiente.# Enlace Permanente