El MacBook Neo lleva pocas semanas a la venta y ya ha generado el tipo de problema que a cualquier empresa le gustaría tener, aunque no del todo. Ha vendido más de lo previsto, y Tim Cook salió a celebrarlo hace unos días con datos de captación de usuarios nuevos que no se veían en el Mac desde hace tiempo. El inconveniente es que nadie en Cupertino calculó bien cuántas unidades iba a necesitar fabricar.El quid del asunto lo explica Tim Culpan, analista de la newsletter Culpium y ex-Bloomberg. El Neo lleva un chip A18 Pro con un núcleo GPU desactivado, y esos procesadores no salen de una línea de producción propia: son unidades del iPhone 16 Pro que no pasan los controles de calidad y que, en lugar de descartarse, Apple reaprovecha para este portátil. Un material que, por definición, tiene un límite.Demasiado éxito para tan pocos chipsEse límite se está acercando antes de lo previsto. Culpan apunta a que la planificación inicial rondaba las 5-6 millones de unidades, y los plazos de entrega de 2-3 semanas en EE.UU. sugieren que el stock no anda sobrado. Apple no suele publicar estos datos, pero los tiempos de envío son un termómetro bastante fiable de cómo van las cosas por dentro.El problema de fabricar más unidades es que no hay atajos. Apple tendría que encargar chips nuevos a precio de mercado a TSMC, cuyas líneas N3E ya trabajan a plena capacidad. Y cada chip nuevo tendría que salir de fábrica con un núcleo GPU inutilizado a propósito, porque de lo contrario el Neo que se venda mañana sería mejor que el que alguien compró ayer al mismo precio. Todo esto en un producto que ya vive en los 599 dólares, el precio más bajo que Apple ha puesto nunca a un portátil, muy lejos de donde se mueve la gama profesional de Mac.Culpan plantea tres salidas. La primera, asumir el sobrecoste y que los márgenes del Neo se resientan. La segunda, retirar el modelo de 599 dólares y quedarse únicamente con el de 699, que es precisamente el argumento que Apple ha repetido desde el día del anuncio. La tercera, no hacer nada y dejar que el stock se consuma hasta que llegue la segunda generación, prevista para 2027 con el chip A19 Pro. Apple ha optado por eso en otras ocasiones.Antes de dar el análisis por bueno conviene señalar lo que le falta. Culpan no aporta cifras sobre la diferencia de coste entre un chip de descarte y uno fabricado expresamente, y sin números concretos, difícil de calibrar hasta dónde llega realmente el problema. Tampoco responde a una pregunta razonable: ¿por qué no usar chips A18 Pro de seis núcleos completos y ajustar el precio al alza? Es una vía que ni se menciona.El rendimiento del Neo, eso sí, tiene más respaldo. Lo que da de sí el Neo lo sitúa por encima del MacBook Air M1 en CPU, y eso, a 599 dólares, explica que haya convencido a tanta gente que nunca había tenido un Mac. Tiene sentido que haya funcionado. Lo que cuadra menos es que Apple no anticipara cuánta demanda iba a generar un portátil a ese precio. Ahora toca decidir entre mantener precio o ajustar producción, y compatibilizar las dos cosas no va a ser sencillo.