En el escenario hay pocos bártulos. Poco atrezo, poca ropa, unos cuantos tacones. Cada vez son los pasajes más caros y en verano hay que volver a Buenos Aires, donde se les espera con ansia entre las barras bravas de zarandianos. En Europa apenas hay un puñado de compañías de teatro independientes, privadas y estables en activo más longevas que