Las «blueboxes» y la nostalgia de cuando la red telefónica tenía trucos

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Hubo un tiempo en el que la máquina más poderosa del mundo no era Internet, sino la red telefónica. Los phreakers campaban por ella y trasteaban medio por curiosidad, medio por aprender tecnología, medio por gamberrismo. Era la época del nacimiento de la cultura del phreaking que acompañaba al hacking. Aquellos forajidos de la red telefónica primigenios se dedicaban a investigar en manuales rescatados de la basura, a través de amigos instaladores y toqueteando cables «a ver qué pasaba». Mientras, los hackers aprendían de cualquier otro artilugio tecnológico; las etiquetas eran muchas veces intercambiables.En PhreakNet además de mucha información nostálgica sobre aquella época hay dos herramientas sumamente curiosas. La primera es una Bluebox mejorada, que recuérdese era un artilugio para «conseguir llamadas gratis» engañando a la red con tonos que permitían llamar sin pagar, simular que se introducían monedas en una cabina y cosas así. En esta hay tres tipos de generadores de tonos, además del legendario 2600 Hz de las «llamadas gratis» y el Ring Forward (hacer intervenir de nuevo al operador remoto):SF: señalización de red con frecuencia única.MF: señalización de red con pares de tonos y códigos KP/ST.DTMF: el teclado de tonos normal de los teléfonos de botones.Cuenta la leyenda que Wozniak diseñó y construyó blueboxes; luego Steve Jobs las vendía. El dream team de la época.Hoy en día casi nada de esto funciona, y menos en España: las líneas telefónicas son en su mayor parte móviles o de fibra óptica, los teléfonos «fijos» son de VoIP (voz-IP, es decir, voz sobre protocolo internet) y las «líneas de cobre» desaparecieron en 2025. Así que muchos de esos tonos de llamada no hacen nada, aunque se conservan como vestigio en algunos protocolos y se transportan digitalizados o como señales especiales. Su función más obvia: que los oiga la persona que teclea, para que le parezca «estar llamando por teléfono» y servir de ayuda en los menús de las centralitas, que en realidad podrían funcionar mejor y más rápido en digital. Se puede decir que, debido a esa herencia, en cierto modo los DTMF siguen «vivos» en la telefonía moderna.De la función de las «operadoras» humanas casi mejor ni hablar; las cabinas de teléfonos que eran el objetivo favorito de los phreakers también están en extinción. Es curioso que incluso las pocas que existen o existieron en algunos sitos (la última de Nueva York se retiró en 2022) ni siquiera admiten el concepto «monedas», solo funcionan con tarjetas. Casi todas fueron sustituidas por LinkNYC, unos quioscos públicos para conectarse a internet, cargar el móvil y mirar mapas. Como ordenadores conectados.Otro emulador que tienen en Phreaknet es el de teléfono de disco, de rueda o «rotatorio». Aquí los pulsos se generaban simplemente abriendo y cerrando la línea: clac, clac, clac = 3. El mecanismo eran tan simple como girar el disco y soltarlo; un muelle se encargaba de moverlo y generar esos pulsos.Los más boomers recordarán que en los teléfonos de tonos se podía usar una especie de «mando a distancia» que generaba los mismos tonos para controlar los aparatos del tipo «contestador automático», que eran pequeñas grabadoras de casetes con sus botones de rebobinado, pausa, etcétera. Era casi mágico llamar a casa, pulsar los tonos y oír los mensajes que te habían dejado. Con los teléfonos de disco un truco curioso era simular la marcación pulsando brevemente el «gancho» o sensor de «teléfono colgado». Esto era igual a abrir y cerrar la corriente, y si se hacía con la cadencia y ritmo adecuados no necesitabas marcar. Sólo para los más hábiles. Hoy en día nada de esto sirve para tomar por asalto la telefonía moderna, pero son como una cápsula del tiempo para escuchar cómo sonaba aquella tecnología en la que simple pitido podía abrir puertas invisibles.Relacionado:El nacimiento de la cultura del phreaking y el hacking en los años 70 y 80 en Estados Unidos en un podcast muy bien narradoDocumental: La historia del hackingLa curiosa historia de la cabina telefónica en mitad de ninguna parteLa transformación de las viejas cabinas telefónicas en ShangháiTelefónica, demandada por estafar en las cabinas 1M€+ diariosLos hombres que reparaban teléfonos públicos en Nueva YorkDiez curiosidades sobre los teléfonos fijos altamente chocantesHomenajes a Steve Jobs# Enlace Permanente