En el Gran Palacio del Pueblo, con mucha solemnidad y aplausos, fue recibida el viernes una política taiwanesa. La primera reunión en una década de un secretario general del Partido Comunista de China y un líder del Kuomintang (KMT), encarnizados rivales en la guerra civil, reveló la sintonía que disfrutaría hoy el estrecho de Formosa si el último gobernara Taipei. Ocurre que está sólidamente asentado en la oposición y la reunificación armoniosa ansiada durante la jornada es improbable.Seguir leyendo....