La inteligencia artificial, o IA, ya forma parte de nuestra vida diaria. Aparece en textos, imágenes, audios y videos. Ayuda a trabajar más rápido y otras actividades cotidianas. Ese cambio tecnológico es innegable.Pero en las últimas semanas apareció otro fenómeno. Y es que la IA se posiciona como el nuevo pretexto favorito de la política mexicana. Antes se hablaba de montajes, complós o campañas negras. Ahora, cuando surge un material comprometedor, la primera reacción es echarle la culpa.NUEVO PRETEXTOLa lógica es sencilla. Si una foto o un video exhibe algo incómodo, la respuesta inmediata ya no es discutir el hecho, sino sembrar dudas sobre su autenticidad.El señalamiento de “eso fue hecho con IA” busca frenar la conversación y repartir sospechas. Para quien la aplica, no hace falta probar que el material sea falso. Basta con contaminar la discusión y desplazar la carga de la prueba hacia quien difunde el contenido.Ese mecanismo funciona porque se han sobredimensionado los alcances de la IA generativa. Aunque también es innegable que los últimos modelos logran fabricar imágenes y videos muy convincentes. Por eso la coartada tecnológica tiene fuerza. Aprovecha una capacidad real de la tecnología para convertirla en defensa política.CASOS RECIENTESEl caso más ruidoso fue el de la mujer que se asoleaba en una ventana de Palacio Nacional. Cuando el video se volvió viral, la primera reacción de Infodemia fue decir que era falso y que había sido generado con inteligencia artificial.Después aparecieron más videos desde otros ángulos. Aun así, la duda ya había sido sembrada. Sólo hasta que Claudia Sheinbaum reconoció que sí había una funcionaria en el lugar, la versión oficial tuvo que meter reversa. Hasta hubo disculpas públicas de por medio.Algo parecido ocurrió en Zacatecas. Durante una visita presidencial para presentar el llamado Plan Frijol, se registraron abucheos contra el gobernador David Monreal. Su respuesta posterior fue decir que el audio o la percepción habían sido simulados con inteligencia artificial. En ambos casos, la IA operó como escudo narrativo. No para explicar los hechos, sino para negar lo que ya se estaba difundiendo en medios y redes sociales.RIESGOS FUTUROSEsto puede parecer hasta cómico, pero abre la puerta a problemas serios. El primero es evidente. Cuando aparezcan videos o fotos que documenten corrupción, abuso de poder o comisión de delitos, cualquier implicado podrá intentar refugiarse en esa misma salida. Decir que fue IA, esperar que la discusión se enrede y luego esperar que todos olviden el tema con un nuevo escándalo o distractor.El segundo riesgo está en la reacción de quienes ostentan el poder, sea federal o local. Que con el argumento de frenar presuntos contenidos falsos, busquen justificar la censura ycontroles excesivos para decidir qué circula y qué se baja. Ahí el problema está en darle al gobierno el monopolio para decidir qué es verdadero y qué no.Por eso la tarea ciudadana va por otro lado. Debemos cultivar el pensamiento crítico para no creer todo, pero también para no aceptar cualquier excusa. La IA ya puede fabricar engaños muy creíbles. Pero también ya sirve de pretexto para políticos que no quieren rendir cuentas.EL DATO INCÓMODOEl Senado avaló la reforma a la Ley Federal de Trabajo para bajar la jornada laboral a 40 horas semanales, pero dejó fuera el derecho a dos días de descanso obligatorio. Esa decisión debe “acordarse” con el patrón. Sí, en México, donde la relación laboral es desigual.The post Yo no fui, fue la inteligencia artificial first appeared on Ovaciones.