Es difícil de entender. El VAR llamó al árbitro rumano Istvan Kovacs para que corrigiera la tarjeta amarilla que enseñó a Pau Cubarsí, como último defensa, en una entrada a Giuliano. Se la tragó y mostró la roja. El mismo VAR no llamó al colegiado cuando Pubill tocó el balón con la mano dentro del área tras el saque de puerta de Musso en un penalti catedralicio según el reglamento. Una jugada se deja a la interpretación del árbitro, que es posible que no la haya visto completa (la mano) y en otra se le corrige cuando hasta hay quien duda si fue falta. La previa del partido estuvo marcada por el comunicado del Atlético y sus quejas arbitrales por una roja condonada a Gerard Martín. Los detalles deciden Champions. Y los criterios siguen siendo diferentes alentando a las quejas como fórmula de presión en lugar de apelar a la justicia.Leer más]]>