Peter Cerdá, vicepresidente regional de la IATA para las Américas. Foto: Valora Analitik. Desde que Venezuela fue intervenida por Estados Unidos, dejando como resultado la captura de Nicolás Maduro, muchos sectores han identificado oportunidades en el país. Uno de esos ha sido la industria de la aviación.En el marco de la Conferencia Wings of Change Americas (WOCA), organizada por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) en Santiago de Chile, y donde Valora Analitik hace presencia, el vicepresidente regional de la IATA para las Américas, Peter Cerdá, informó que Venezuela es un mercado interesante para el sector.“Se va a convertir en un aeropuerto muy competitivo como hub en el futuro”.Entre las razones, expuso que se relacionan con la geografía de Caracas, del aeropuerto a nivel del mar y el interés que ha despertado en el sector.Cabe resaltar que Valora Analitik está haciendo seguimiento y un análisis sobre el renacimiento de la economía del país vecino por medio del especial Inside Venezuela. Para consultar todos los detalles pueden acceder por medio del enlace.Peter Cerdá, vicepresidente regional de la IATA para las Américas. Foto: Daniela Montes/Valora Analitik Disminución en costos aéreos no dependen del fin de guerra en Medio OrienteEn otra línea, Cerdá dejó claro que el tema de los incrementos en los costos para viajar no se relaciona exclusivamente con el conflicto en Medio Oriente y el alza de los costos en el combustible.Teniendo en cuenta la tregua anuncia por Estados Unidos e Irán, el vicepresidente explicó que el impacto no sería tan considerable. En primer lugar, se podría observar una recuperación, pero “no son días, van a ser meses”.En ese orden, resaltó el impacto que tiene el porcentaje de impuesto en el continente. “América Latina es la región con más impuestos en todo el mundo. Y si vemos un caso como Colombia, en algunas ocasiones puede ser el impuesto o los costes más caro que el transporte”.Uno de los retos más grandes, dijo Peter Cerdá, está en cómo se percibe el sector. “La mayoría de nuestros gobiernos todavía creen que somos una industria de lujo, y no de transporte público”.