Estados Unidos se prepara para dar otro salto gigantesco en defensa. La administración Trump ha puesto sobre la mesa un presupuesto miliar de 1,5 billones de dólares para el año fiscal 2027, una cifra descomunal que supondría un aumento de 441.000 millones respecto al nivel aprobado para 2026, según la documentación oficial de la Casa Blanca. Es uno de los mayores acelerones del gasto militar estadounidense en décadas.Conviene hacer un matiz importante. No es dinero ya aprobado, sino una propuesta presupuestaria que todavía tiene que pasar por el Congreso y que además depende en parte de fondos adicionales a través del proceso de reconciliación. Aun así, el mensaje político ya está lanzado y es clarísimo: Washington quiere reforzar al máximo su músculo militar en plena tensión con Irán, con la rivalidad con China de fondo y con una industria de defensa a la que también se le exige producir más y más rápido.Más dinero para misiles, cazas, barcos y defensa espacialLa estructura del plan despeja varias dudas sobre las prioridades. La Casa Blanca plantea 1,1 billones en presupuesto base y otros 350.000 millones en recursos obligatorios adicionales. Una parte muy visible del incremento irá a programas de aviación, municiones, defensa antimisiles, construcción naval y sistemas especiales.En aviación, destaca el empuje al F-47, el futuro caza de sexta generación de la Fuerza Aérea, con 5.000 millones de dólares solo para ese programa. También sube con fuerza la apuesta por los drones Collaborative Combat Aircraft, por más F-35 y por nuevas armas hipersónicas y misiles de largo alcance.La parte naval también impresiona. La Marina solicita 65.000 millones de dólares para construcción de barcos, con un plan de 34 buques, lo que convierte esta petición en la mayor de la historia en lo que respecta a construcción naval, ajustada a inflación, desde 1962. Básicamente, hay que remontarse a plena Guerra Fría para encontrar un esfuerzo parecido en esta área.Un presupuesto enorme que también trae dudasEl tamaño del plan no solo habla de defensa. También habla de presión fiscal, deuda y prioridades políticas. Esta propuesta llega acompañada de recortes en otras áreas del gasto discrecional federal, algo que ha alimentado críticas muy fuertes por parte de la oposición demócrata.Asimismo, el dinero no se reparte solo en armamento tradicional. Uno de los grandes ganadores es el espacio. La Space Force vería dispararse su presupuesto total hasta 71.200 millones, mientras que el programa Golden Dome recibiría 17.500 millones nuevos para reforzar arquitectura de sensores e interceptores, incluso con ambiciones orbitales.En resumen, esta propuesta demuestra que Estados Unidos no está hablando solo de mantener su superioridad militar, sino de ampliarla de manera agresiva en casi todos los frentes a la vez. Ahora falta ver si el Congreso acepta una factura tan gigantesca. Pero incluso antes de votarse, el tono ya está bien marcado: Washington quiere volver a gastar en defensa como en sus épocas más duras.