Desde hace años Ágatha Ruiz de la Prada pasa los veranos en Mallorca en su fabulosa casa de Costa de los Pinos que adquirió con su entonces marido Pedro J. Ramírez en 1999 y que se quedó la diseñadora en el reparto de bienes tras su separación en 2017. El entonces matrimonio adquirió la casa tras el escándalo del famoso vídeo íntimo del periodista. « Me la compró cuando se portó tan mal conmigo . Estaba dispuesto a darme lo que fuera con tal de que le perdonase y le pedí una casa en Mallorca. Yo ya la conocía, pertenecía a Juliana Calvo Sotelo y a partir de entonces he sido inmensamente feliz por pasarme el verano al lado del mar», recordó durante una entrevista concedida a ABC el año pasado, poco antes de comenzar sus vacaciones estivales. Para ella el verano es «sagrado» e interrumpe su frenética actividad durante casi dos meses. Como buena anfitriona, le encanta recibir durante todo el verano amigos. «Es la ocasión perfecta para pasar tiempo con la gente que me apetece estar y durante el resto del año no puedo», reconoció durante una entrevista. La vivienda, situada sobre un acantilado, dispone de una piscina y un pequeño embarcadero al mar que tantos quebraderos de cabeza le ha supuesto pues son ilegales, según la ley de Costas. La batalla local por determinar si eran o no de dominio público comenzó en 2001 y años después llegó incluso a la Audiencia Nacional. Durante este tiempo se han organizado diferentes manifestaciones bajo el lema «La costa es de todos» , por permitir el derecho privado de la zona en vez de dar libertad al paso público de servidumbre que obliga la Ley y que responden a las reivindicaciones de los ecologistas en la zona. En abril de 2024 se conocía la noticia de que la Sala de lo Contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional ordenaba la demolición forzosa tanto de la piscina como de su terraza sobre el mar y embarcadero. De esta polémica se ha pronunciado ahora Ágatha Ruiz de la Prada a través de la serie de Netflix Negocio familiar, que se centra en la compraventa de casas de lujo de la mano de la familia Kretz. Según ha adelantado el digital VilaWeb, durante uno de los episodios la diseñadora carga con dureza contra los activistas que desde hace dos décadas luchan en los tribunales para derruir la piscina que, según ellos, ocupaba el dominio público marítimo-terrestre . En el capítulo citado, Ágatha Ruiz de la Prada recibe al agente inmobiliario Louis Kretz y le enseña la casa, puesta a la venta con la intención de adquirir otra propiedad en la isla. «Se construyó antes de la ley de costas y tenía todos los permisos del mundo , pero hubo problemas políticos», asegura ahora Ágatha. «Los independentistas iniciaron muchos procesos y dieron tantos problemas que ahora es un lugar para compostar. Al final destruiremos la piscina. Espero que estén contentos», añade. «Ha sido la mejor casa del mundo y tenía una piscina bellísima, era maravillosa y ahora es una pesadilla», sentencia mientras se muestran unas imágenes de la instalación completamente vacía, sucia y apoderada por la naturaleza, lo que evidencia su abandono.