Las consecuencias de la guerra son inevitables. La inflación resucita conforme caen los misiles sobre Teherán y el fantasma de una nueva crisis de precios aviva el temor de los bancos centrales. El índice de precios al consumo (IPC) escaló en marzo hasta el 3,3% en Estados Unidos, el mayor nivel desde abril de 2024, en plena desescalada tras la crisis de precios desatada tras la invasión rusa de Ucrania, según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, en sus siglas en inglés, encargada de recopilar estos datos). Seguir leyendo