Desde 2023, nueve investigadores y militares estadounidenses con acceso a tecnologías críticas —fusión nuclear, defensa aeroespacial, misiles— han muerto o desaparecido en circunstancias que no han sido explicadas públicamente. El Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA concentra varios casos. No hay acusaciones formales de homicidio en ninguno, pero el conjunto ha generado preguntas en el Congreso y entre expertos en seguridad nacional