Mette-Marit de Noruega volvió a ponerse este viernes ante los focos. Esta vez no era una entrevista en la tele, sino en un acto de agenda en que su imagen era imposible de separar del difícil momento que atraviesa. La princesa heredera reapareció en Oslo con una cánula nasal de oxígeno conectada a un aparato que portaba un empleado de palacio, una escena tan impactante como elocuente que confirma hasta qué punto su estado de salud se ha vuelto delicado.Seguir leyendo....