Paz Padilla confiesa que sufrió abusos con 14 años: «Nunca pensé que podía suceder con alguien que entraba y salía de mi casa constantemente»

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Paz Padilla ha sido la invitada de este martes en ' El Hormiguero ', donde acudió para presentar su nuevo libro, 'Alzar el duelo', el cual sale a la venta este 8 de abril. La forma en la que se gestiona el duelo , sobre lo cual versa su libro, en el que no escasean los toques de humor, copó gran parte de su intervención en el programa de Antena 3. Sin embargo, al hilo de esto, y enlazando también con la cuestión del duelo, la gaditana hizo una confesión de lo más impactante y perturbadora . «Hay una manera de enfrentarlo, que es huyendo del duelo ; decir que no ha sucedido porque no tengo herramientas suficientes. Escribiendo este libro pensé que tenía que contarlo. Yo no soy fuerte, fuerte es el vinagre de cooperativa. Esto es un trabajo y, sin darme cuenta, lo empecé siendo muy cría», avanzaba la gaditana antes de confesar que «con 14 años vivo un trauma que no me esperaba, que no sabía digerirlo, que fue un abuso que tuve con una persona muy cercana a la familia ». «Nunca pensé que podía suceder con alguien que entraba y salía de mi casa constantemente», siguió contando Paz Padilla, compungida. Añadió también que, con el paso de los años, «me vino una imagen a mi cabeza. Los traumas, la mente, los bloquea . Empecé a tener taquicardias y ataques, me venían las imágenes y cada vez se producían con más frecuencia. Entonces, tuve que ponerme y decir que eso había pasado. Cuando me puse en mi interior es cuando soy consciente de lo que ha sucedido, pero no se lo cuento a nadie». Sobre los motivos que la llevaron a no contar su historia antes, la gaditana reconoció que no lo hizo porque «primero aparece una de las partes del duelo, que es la culpa. Ahí empecé a culparme porque tendría que haber puesto resistencia , haber gritado, no estar allí… Con el tiempo, y trabajándolo, tampoco conté esto por vergüenza. La sociedad no te permite contarlo; si no, la gente te mira con pena». Ahondando en esa cuestión, añadió que «en el duelo no gusta la pena porque te colocas en una posición por encima. Prefiero la compasión, que viene del amor. Entonces, la culpa y la vergüenza me impidieron contárselo a mi gente». Por supuesto, una situación así « nunca lo olvidas, pero te martiriza . Cuando este duelo lo vives en solitario cuesta mucho de cicatrizar y curar». Asimismo, rememorando este trágico episodio de su vida se acordó de su madre, a quien «no se lo dije». Visiblemente emocionada, tuvo que hacer una pausa antes de decir que «murió mi madre, tengo 56 años y todavía me cuesta. No se lo conté porque pensé que iba a sufrir , pensaría que lo tendría que haber evitado; esa cosa que tenemos los padres de proteger a los hijos. Eso me atormentaba y pensé que lo iba a pasar mal». Después de trabajar esa culpa y esa vergüenza, acaecidas por los mencionados abusos que rememoraba que sufrió, Paz Padilla puede hoy afirmar que «he entendido que yo era la víctima, por eso lo cuento en el libro. Y cuando empecé a contarlo, empecé a sanar. No tenía que sentir culpa, era la víctima. El culpable era él, un tío adulto de cuarenta y tantos años que se había aprovechado de una criatura ». Recordando aquello, habló también de su hija, de quien dijo que «cuando cumple esa misma edad, 14 años, se lo cuento. Le dije que si le sucedía, que nunca dejara de recurrir a mí , que nunca se sintiera tan sola como me sentí yo y que pidiese ayuda». Ahondando en esa trágica experiencia, la gaditana insiste en que « te das cuenta de que lo que usaron es tu cuerpo, no tú ser . A Mari Paz, a esa niña, le hicieron daño. Con el tiempo abracé a esa niña y la perdoné, la primera que tenía que perdonar era yo. Me he dado cuenta en el libro, que está escrito con humor además, que la gente se va relajando. No soy psicóloga ni psiquiatra, solo cuento mis experiencias». Por último, lanza una reflexión y reconoce también que «atravesando todos mis duelos, toda mi vida ha estado marcada por eso ; mi relación con los hombres, con las personas, con el miedo… Te protege. No bebo alcohol, por ejemplo, por eso; perdí la noción del tiempo, me pasó eso porque me emborracharon. El que lea el libro verá que en todos los duelos se repiten las mismas fases. Ya el nacer es un duelo, es salir de una zona de confort. La vida es un constante duelo y cada uno te hace más fuerte. Por eso, las personas mayores son tan fuertes».