En el ciclismo contemporáneo, en el que está creciendo -y de qué manera- Paul Seixas ya no se realizan los pactos del pasado, cuando el corredor que iba líder de la general, en este caso en la Itzulia, si llegaba a meta con el segundo de la clasificación, el alemán Florian Lipowitz (tercero en el Tour), le permitía ganar; una especie de recompensa, un pacto entre caballeros que no se aplica a otros deportes, por ejemplo, los de motor, y no precisamente en las piernas.Seguir leyendo....