Precio de la carne: las razones por las que frenar exportaciones como dice Petro no soluciona el problema 

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Precio de la carne: la razón por la que frenar exportaciones como dice Petro no solucionaría el problema. FOTO. Collage Valora AnalitikEl precio de la carne en Colombia volvió al centro del debate económico tras el anuncio del presidente Gustavo Petro de suspender exportaciones para contener la inflación alimentaria. Sin embargo, análisis técnicos del sector y del exministro de Agricultura Andrés Valencia sugieren que la medida podría no atacar las causas reales del encarecimiento. Lea también: La nueva ley en Colombia cambia cómo se resuelven problemas de tierras: estas son las novedades Durante su alocución presidencial, el mandatario fue enfático en su diagnóstico: “La exportación de carne no puede seguir. Y quiero ser claro: aquí no tenemos excedentes de carne. Al exportar a China como un gran logro, lo que sucede es que sube el precio de la carne (…) nos eleva entonces la tasa de inflación de alimentos y va contra la política del gobierno”. El anuncio se produce en un contexto de presión inflacionaria persistente, justo después de que el Banco de la República elevara su tasa de interés al 11,25 %. Para el Gobierno, priorizar el abastecimiento interno implicaría contener los precios y proteger el consumo de los hogares. No obstante, esta postura ha sido cuestionada por actores clave del sector ganadero, que consideran que el problema tiene un origen distinto. Los argumentos técnicos que controvierten la postura de Petro sobre el precio de la carneUno de los principales argumentos técnicos proviene del exministro de Agricultura del Gobierno de Iván Duque, quien advierte que el país atraviesa un momento de alta producción. Según sus datos, Colombia produjo “poco más de 800.000 toneladas de carne en 2025, quizás la producción más alta de la historia”. En ese contexto, las exportaciones representan una fracción limitada del total. Valencia señala que “las exportaciones de carne de bovino fueron en 2025 de 30.5 mil toneladas, esto es menos del 4 % de la producción nacional formal”. Incluso, añade que este nivel es inferior al observado en años recientes, al estar “un 42 % por debajo del pico de exportaciones de 2021”. Desde esta perspectiva, la relación directa entre exportaciones y precios internos sería débil. “No tiene sentido prohibir las exportaciones (…) Máxime cuando no hay una relación de causalidad entre las exportaciones y la inflación, pues estas no son un porcentaje importante de la producción”, explicó. El análisis del exministro apunta a variables de demanda como principal motor del incremento en precios. En particular, destaca el efecto del ingreso disponible de los hogares. “Los aumentos de los precios obedecen a la mayor demanda y a la situación climática de comienzos del año. El mayor salario mínimo generó un ingreso disponible adicional que jalonó el consumo”, indicó. Esta visión es compartida por la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), que también rechazó la medida anunciada por el Gobierno. Su presidente, José Félix Lafaurie, sostuvo que el encarecimiento responde a que “los colombianos están comprando más carne roja”. En términos económicos, esto implica un desbalance entre oferta y demanda que no necesariamente se corrige restringiendo exportaciones, sino ajustando variables productivas, logísticas o incluso de política agrícola. Otro punto clave en la argumentación del presidente Petro es el impacto sobre el hato ganadero. Según el mandatario, la exportación —especialmente de animales vivos— compromete la sostenibilidad futura del sector. “El desestímulo, y más si se exporta es vivo (…) estamos acabando nuestro banco ganadero”, afirmó Petro. Sin embargo, Valencia matiza este argumento al señalar que las exportaciones de animales vivos “fueron menos del 10 % del hato de bovinos machos de 2 a 3 años de edad”, lo que sugiere un impacto limitado sobre la capacidad reproductiva. Además, recuerda que la apertura de mercados internacionales es resultado de esfuerzos sanitarios y productivos de largo plazo, como la recuperación del estatus de país libre de fiebre aftosa con vacunación, lo que permitió acceder a destinos como China, Rusia y Medio Oriente. Puede interesarle leer: Concurso Procuraduría 2026 abre 2.800 vacantes: reglas oficiales revelan el factor que podría definir quién gana Desde una perspectiva empresarial y macroeconómica, la suspensión de exportaciones implica costos relevantes. Por un lado, afecta la balanza comercial, tal como lo reconoció el propio presidente. Por otro, podría debilitar la confianza de mercados internacionales conquistados recientemente. También existe el riesgo de distorsionar incentivos en el sector productivo. Si los ganaderos perciben menores oportunidades de exportación, podrían reducir inversión o producción, lo que a mediano plazo impactaría la oferta interna y, paradójicamente, los precios.