Pavel Durov, creador de Telegram, carga contra WhatsApp por su supuesta falta de seguridad: "Engañan a miles de millones de usuarios"

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Pavel Durov lleva tiempo buscando cualquier excusa para recordarle al mundo que existe Telegram, pero esta semana la excusa es bastante más seria que de costumbre. El fundador de la aplicación publicó en X lo que él mismo calificó como "el mayor fraude al consumidor de la historia", apuntando directamente a WhatsApp y a su sistema de cifrado. Según Durov, la plataforma lee los mensajes privados de sus usuarios y los comparte con terceros.La acusación no viene sola. Una demanda colectiva presentada ante el Tribunal Federal del Distrito Norte de California alega que Meta permite a empleados y contratistas acceder a mensajes privados a través de una herramienta interna de revisión, contradiciendo la promesa de privacidad que WhatsApp lleva años repitiendo. La demanda cubre a usuarios de la app desde abril de 2016.Durov contra WhatsApp: un debate con mucho interés creadoEntre los demandantes no solo hay ciudadanos estadounidenses; también figuran usuarios de India, Brasil, México, Australia y Sudáfrica. El texto de la demanda es claro en un punto: en ningún momento WhatsApp advierte a sus usuarios de que empleados de Meta o terceros pueden leer sus mensajes, algo que, de ser cierto, convierte años de promesas de privacidad en papel mojado.El contratista señalado es Accenture, la consultora de origen irlandés. Según los demandantes, tanto personal de Meta como de Accenture tenían acceso a un portal de revisión interno desde el que podían ver mensajes, nombres de usuario e información de perfil. La demanda califica ese acceso como ilimitado, bastante más allá de los casos de moderación que Meta reconoce públicamente.Meta admite revisar mensajes que los propios usuarios reportan o que su sistema automático marca como sospechosos. Lo que la demanda alega es que el acceso iba mucho más lejos, con empleados extrayendo mensajes para proporcionarlos a investigadores externos en solicitudes judiciales, sin conocimiento de los usuarios. Eso, de probarse, es otra cosa.WhatsApp usa el Protocolo Signal desde 2016, uno de los estándares de cifrado más sólidos que existen. Meta respondió calificando las acusaciones de "categóricamente falsas y absurdas" y amenazó con sanciones legales contra los abogados de los demandantes. Ahora bien, el código fuente de WhatsApp es cerrado, a diferencia del de Signal, así que nadie externo puede verificar nada por su cuenta.La demanda habla de una "kleptographic backdoor", un tipo de puerta trasera diseñada para ser indetectable desde fuera. Meta puede negar los hechos, pero sin abrir el código esa negación no se puede comprobar. El Departamento de Comercio de Estados Unidos tiene abierta desde julio de 2025 una investigación bautizada como "Operación Sourced Encryption", a cargo de agentes de su Oficina de Seguridad Industrial, que arrancó tras una denuncia de un informante ante la SEC en 2024.Los propios agentes calificaron los hallazgos iniciales como "no sustanciados", así que hay investigación activa pero sin conclusiones. Elon Musk se sumó rápidamente publicando que "no se puede confiar en WhatsApp" y aprovechó para promocionar X Chat como alternativa. Durov eligió publicar en X, y no en Telegram, pocas horas después. Los dos compiten directamente con Meta en mensajería, y eso no es un detalle menor.Las contradicciones de Durov tienen historial: presuntamente bajo investigación penal en Rusia mientras se presenta como defensor de la privacidad, Telegram no activa el cifrado de extremo a extremo por defecto en sus conversaciones estándar, que se almacenan en sus propios servidores. Solo los "chats secretos" tienen E2EE, y eso encaja mal con el relato del paladín de la privacidad, sobre todo cuando Rusia ha presionado a Telegram exigiéndole acceso a datos de sus propios usuarios.Hay además un matiz que el debate suele pasar por alto: WhatsApp puede no leer el contenido de los mensajes y al mismo tiempo manejar metadatos sin el mismo nivel de protección, que es quién habla con quién, cuándo y desde dónde. Eso es el núcleo del negocio de Meta, y Durov no lo menciona. Con más de 2.000 millones de usuarios de WhatsApp en juego, lo que hay por ahora es una demanda sin sentencia y una investigación sin conclusiones.