Descubren el ingrediente clave que pudo iniciar la vida en la Tierra hace millones de años

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Piensa en dos motas de polvo chocando. Algo tan minúsculo puede generar una reacción que, a primera vista, parece insignificante. Pues bien, una interacción parecida podría haber sido el chispazo que encendió la vida en la Tierra. En este sentido, los científicos llevan años intentando averiguar qué determina hacia dónde va la carga eléctrica al chocar dos materiales que son exactamente iguales. Un nuevo estudio publicado en la revista Nature podría haber encontrado la respuesta a esta pregunta. Parece que la clave está en el ambiente; concretamente, en unas finísimas moléculas de carbono que se pegan a la superficie de casi todo sin que nos demos cuenta.Esto no es ningún fenómeno raro. Por ejemplo, pasa en muchos eventos naturales, como las tormentas de arena del Sáhara o en los llamados rayos volcánicos que escupen los volcanes. Sobre esto último, desde los años 50 se sospecha que de ahí podrían provenir los primeros aminoácidos, que son fundamentales para la vida. Ahora bien, esto no ha sido confirmado, por lo que hay que cogerlo con pinzas y no darlo por hecho.Un rompecabezas resultado gracias a la levitación acústicaUna partícula de sílice levitandoUn equipo del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (ISTA), con Scoot Waitukaitis y Galien Grosjean a la cabeza, decidió investigar más el asunto usando sílice (dióxido de silicio), un material muy abundante en el universo. Pero se toparon con un problema. El simple hecho de coger la muestra con unas pinzas ya contaminaba la muestra y falseaba los resultados. Para solucionarlo, suspendieron la muestra en el aire usando ondas de sonido. Al hacer rebotar ese grano contra una placa del mismo material una y otra vez, consiguieron medir con precisión cómo cambiaba la carga eléctrica tras cada impacto. Lo curioso es que algunas muestras siempre salían positivas y otras, negativas.Hasta ese momento, la teoría más extendida era que las superficies tenían "parches" irregulares con propiedades distintas. No obstante, los experimentos no cuadraban con esto. La prueba de fuego fue cuando decidieron aplicar calor y tratar con plasma algunas muestras. Se dieron cuenta de que el calor no alteraba el material en sí, ya que la sílice es muy dura, pero, de repente, todas las muestras tratadas se volvían negativas tras el choque. El secreto no estaba en el interior de la muestra, sino en algo invisible que recubría su superficie y que el calor acababa de destruir.Remolinos de polvo espacial en MartePara salir de dudas, los investigadores contactaron con expertos en análisis de superficies. En un principio, llegaron a la conclusión de que el calor y el plasma habían destruido la capa invisible de carbono que el material atrapa constantemente del entorno. Ante la duda de si era el agua evaporada la que causaba el efecto, dejaron las muestras al aire y observaron cuánto tardaba en volver a aparecer ese comportamiento eléctrico inicial. Tardó un día entero. Casualmente, el tiempo exacto que necesita el carbono del aire para volver a posarse sobre los objetos. El agua, por su parte, regresa a la superficie en cuestión de minutos, así que quedó descartada como la principal sospechosa. En la naturaleza, el polvo, la arena o las cenizas no son más que millones de partículas minúsculas que chocan, cargándose de electricidad. Saber que es esta fina capa de carbono ambiental la que dicta las reglas del juego no solo resuelve un viejo misterio de la física. También nos invita a mirar hacia el espacio y comprender, por ejemplo, los remolinos de polvo espacial donde se forman nuevos planetas. .image img { width: 100% !important; height: auto !important; }