Europa ya tiene su primer buque portadrones: Portugal bota para Rumanía un barco único en el mundo

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El sector naval europeo acaba de vivir una jornada relevante en las orillas del Danubio. A primera vista se trata de un casco más saliendo del astillero, pero la carga simbólica del acto va mucho más lejos. Con esta botadura, la Armada portuguesa incorpora a su flota el primer navío concebido desde cero para operar drones aéreos, submarinos y de superficie dentro del continente.El proyecto lleva años en gestación. Lisboa firmó el contrato con el grupo Damen en 2022 y desde entonces la construcción ha avanzado en el astillero de Galati, a orillas del Danubio rumano. La elección del emplazamiento responde a razones industriales: allí se concentra buena parte del trabajo de acero de la compañía neerlandesa.El nuevo navío recibe el nombre NRP D. João II, en honor al monarca portugués del siglo XV. A diferencia de los grandes portaaviones convencionales, su concepto se construye alrededor de sistemas no tripulados y misiones civiles de apoyo. El planteamiento encaja con la tendencia que marca el futuro de los despliegues navales en aguas del Atlántico.Un casco multipropósito con sello neerlandésSegún informa Naval Today, el diseño responde a la clase MPV 10720 del astillero Damen, una plataforma multipropósito que admite configuraciones militares y civiles en el mismo casco. El portugués mide 107 metros de eslora y está pensado para misiones prolongadas en ambientes tropicales y moderados. El primer corte de acero se produjo hace dos años en el mismo emplazamiento.Sus misiones combinan vigilancia marítima, apoyo en catástrofes, control ambiental e investigación oceanográfica, además de la operación de plataformas no tripuladas. La ingeniería facilita que el mismo casco alterne entre cometidos humanitarios y tareas militares. La autonomía del sistema está diseñada para despliegues largos sin apoyo cercano de otras unidades.Una flota no tripulada a bordoLa plataforma está pensada para lanzar y recuperar aeronaves pilotadas a distancia, helicópteros convencionales y vehículos no tripulados de superficie, así como sumergibles autónomos. Este catálogo lo aleja de los buques de asalto anfibio clásicos, donde los drones son un añadido posterior. La Armada portuguesa ya anticipó este giro cuando hizo pública la firma del contrato con Damen.Hay precedentes en otros países que ayudan a situarlo. La flota turca estrenó hace pocos años un diseño con capacidad para aviones no tripulados, y China acaba de probar un anfibio gigante concebido como dron nodriza. Ningún proyecto europeo anterior había situado los drones en el centro del diseño como hace el portugués. De ahí su singularidad dentro del continente.Plazos, financiación y contexto estratégicoLa botadura del 7 de abril abre la fase de pruebas de mar, prevista a lo largo del año. Una vez validadas todas las capacidades, el navío zarpará hacia su base peninsular para integrarse en la flota atlántica portuguesa. El programa recibe financiación del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia europeo, lo que ha permitido acelerar plazos respecto a otros encargos navales. El comparable chino juega en otra liga por tamaño, pero ambos apuntan a la misma dirección estratégica.Portugal es un país con menos presupuesto de defensa que otros socios europeos, pero su posición atlántica le obliga a controlar vastas extensiones marítimas. El nuevo portadrones encaja con esa doctrina: más cobertura con menos marineros y con sistemas que pueden operar lejos del casco nodriza. El verdadero banco de pruebas comienza ahora, cuando el D. João II abandone las aguas del Danubio y empiece a demostrar si el concepto cuaja en el Atlántico.