Los modelos internos de Tisza, liderado por Péter Magyar, señalan una posible victoria de dos tercios en el ParlamentoEn busca de un votante de la oposición en los pueblos de Hungría en los que Orbán recibe el 99% de los votos Los primeros datos del recuento apuntan a una derrota y al fin del reinado del líder ultraconservador Viktor Orbán, que lleva gobernando el país de manera ininterrumpida 16 años con supermayorías de dos tercios, lo que le ha permitido dirigir Hungría sin apenas controles y frenos democráticos. La jornada histórica quedó reflejada en la alta participación, la más elevada desde la transición a la democracia. “Tengo ganas de llorar”, decía Linda tras emitir su voto. Con un 15% escrutado, Tisza, liderado por Péter Magyar, obtiene un 50% de los votos frente al 41% de Fidesz. Estas cifras, según las proyecciones oficiales de la oficina electoral nacional, sitúan a Tisza a un escaño de la supermayoría cualificada de dos tercios en el Parlamento. La gran diferencia se explica por el complejo sistema electoral. La participación ha superado el 77,8%, por encima del total de 2018 y 2022. Fuentes cercanas de Tisza señalan que los modelos internos apuntan a una posible victoria de dos tercios. Las primeras encuestas publicadas tras el cierre de urnas (no son sondeos a pie de urna, sino que se realizaron en los días previos) apuntan también a una mayoría de dos tercios. “Es el rércord desde la transición a la democracia. Gracias a todos, independientemente de a quién han votado”, ha señalado Magyar. “Parece que este partido inhumano perderá y Hungría será libre de nuevo”, ha añadido. El Parlamento se compone de 199 escaños y la mayoría cualificada está en 133. El margen de victoria es fundamental para la oposición. Orbán ha construido su régimen a partir de esa supermayoría con 15 reformas constitucionales, cambios en el poder judicial, en la ley electoral... Los analistas señalan que si el partido opositor, Tisza, no llega a esa cifra, tendrá muy difícil desmantelar el sistema Orbán, que además cuenta con el favor de prácticamente todos los medios de comunicación y una poderosa élite de oligarcas. “El sisema político creado en Hungría tiene muchos elementos ajenos a la política electoral. Las decisiones se toman fuera del Parlamento. Orbán puede gobernar por decreto y lo hace aunque tenga supermayoría”, dice Carsten Schneider, politólogo y rector de la Central European University, perseguida y cerrada por Orbán en 2017. Orbán declaró el estado de peligro en 2022 por la guerra en Ucrania y eso le ha permitido avanzar en su agenda hasta hoy. “En el estudio de cambios de régimen esto se denomina 'enclaves autoritarios'. Es decir, partes del Gobierno y el sistema que no están afectados por las mayorías en el Parlamento. Algunos miran a Polonia como ejemplo de esa dificultad para desmantelar el régimen, y eso que el PiS estuvo en el poder la mitad de tiempo que Orbán y fueron menos estratégicos”, explica. “Orbán ha creado una élite económica nacional. Expulsó a las cadenas minoristas internacionales, como bancos, constructoras... y dirigió ese dinero a su familia, amigos, empresarios amigos”, añade. “Independientemente del resultado, lo que la UE tendrá que reconocer es que el proceso de toma de decisiones tiene que reformarse. Si no es Orbán, mañana será otro quien puede bloquear decisiones importantres”, explica el rector.