Un silencio sepulcral. Las raíces trepan por la arenisca calcárea que compone unos túneles propios de cualquier película de serie B. Un murciélago –o panarria– duerme en el techo del acueducto de La Piedad, en la Sierra de San Cristóbal. Son cinco kilómetros bajo tierra que contienen agua cristalina. Varios aliviaderos y receptáculos forman este monumento del subsuelo portuense del