El gobierno francés ha anunciado que migrará parte de sus sistemas informáticos de Windows a Linux como parte de una estrategia más amplia de soberanía digital. La transición comenzará por los equipos de la DINUM (Dirección Interministerial de Asuntos Digitales), el organismo que coordina la transformación digital del Estado francés. No hay un calendario concreto publicado para la migración completa.David Amiel, ministro de Acción Pública y Cuentas, fue directo: «El Estado ya no puede limitarse a constatar su dependencia; debe romper con ella. Debemos depender menos de herramientas estadounidenses y recuperar el control de nuestro destino digital. Ya no podemos aceptar que nuestros datos, nuestra infraestructura y nuestras decisiones estratégicas dependan de soluciones cuyas reglas, precios, evolución y riesgos no controlamos».La medida no llega aislada. Francia ya prohibió el uso de Microsoft Teams y Zoom en la administración pública en enero de 2026, sustituyéndolos por Visio, una plataforma propia basada en Jitsi (videoconferencias open source con cifrado de extremo a extremo). También planea migrar su plataforma de datos sanitarios a un «trusted cloud» europeo antes de fin de año. Austria ya cambió Microsoft Office por software open source en sus fuerzas armadas. Alemania ha hecho lo mismo en varios estados federados. La Comisión Europea trabaja en legislación para promover la soberanía tecnológica.El contexto geopolítico lo explica todo. Las tensiones comerciales entre EE.UU. y la UE (aranceles de Trump, la crisis de Groenlandia, la presión de Silicon Valley contra la regulación europea) han acelerado un movimiento que llevaba años gestándose. No es solo política: hay una preocupación real sobre dependencia de proveedores. Si Microsoft decide cambiar precios, condiciones o acceso a datos, los gobiernos europeos no tienen palanca de negociación. Con Linux y software open source, al menos controlan el código.Mi valoración: migrar de Windows a Linux en una administración pública es brutalmente difícil. No es solo cambiar el sistema operativo: es reemplazar Office 365 por LibreOffice (funcional pero con problemas de compatibilidad de formatos), reciclar a decenas de miles de funcionarios acostumbrados a una interfaz específica, y garantizar la compatibilidad con software especializado que a menudo solo funciona en Windows. Munich lo intentó en 2004 con LiMux, volvió a Windows en 2017 tras años de quejas de usuarios, y ahora Schleswig-Holstein (otro estado alemán) lo está reintentando. El historial europeo con migraciones a Linux en gobiernos es de resultados mixtos. Pero el argumento de soberanía digital en 2026 tiene un peso que no tenía en 2004: cuando tu principal aliado comercial te amenaza con aranceles y su presidente llama «extorsión» a tu regulación tecnológica, depender de su software para tu infraestructura crítica es una vulnerabilidad estratégica, no solo una incomodidad operativa.Preguntas frecuentes¿Qué sistemas migrarán primero? Los de la DINUM (Dirección Interministerial de Asuntos Digitales), que coordina la transformación digital del gobierno francés. ¿Cuándo se completará la migración? No hay calendario concreto publicado. Solo se ha confirmado que «la transición está en marcha». ¿Qué software sustituirá a Microsoft Office? Previsiblemente LibreOffice u otras alternativas open source. Francia ya usa Visio (basado en Jitsi) en lugar de Teams/Zoom.La noticia Francia abandona Windows por Linux en sus sistemas gubernamentales: «Ya no podemos aceptar que nuestros datos dependan de soluciones cuyas reglas no controlamos» fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.