Viktor Orbán era un enérgico y talentoso dirigente estudiantil anticomunista cuando cayó el Muro. Estudió en Oxford con una beca de George Soros, y a su vuelta fundó Fidesz, un partido liberal y europeísta. Pero no conseguía ganar las elecciones y con la Gran Recesión se pasó al lado oscuro: protagonizó un giro brusco, feroz, brutal hacia la derecha más radicalizada. En 2010, con Hungría metida en una profunda crisis, alcanzó al fin el poder. Ya no lo soltó: inició una demolición sistemática de la democracia y el Estado de derecho que aparece destacada en el manual del buen populista.Seguir leyendo