Se rompió, por fin, el maleficio del Domingo de Resurrección en Sevilla con cuatro orejas. Era el debut de José María Garzón al frente de la Maestranza. Fue el estreno soñado de su mandato, con la gente hablando por las calles de Morante y su verónica nunca vista, de la lentitud de Roca Rey con el capote y de cómo se jugó la vida David de Miranda, en una corrida de Garcigrande en la que tres brindaron opciones. Fue un fin de semana propio de Semana Santa, y en Semana Santa estábamos: la luz de la Resurrección brilló en el día más hermoso del calendario litúrgico y taurino, alejando las sombras del Viernes Santo. José María Garzón tenía en sus... Ver Más