La nueva temporada de ‘Euphoria’ (★★★☆☆) es mediocre y ya no sorprende como antes

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Euphoria sorprendió desde su estreno por mostrar una perspectiva durísima sobre la vida de la generación Z y lo que debía enfrentar. Por lo que buena parte de su primera temporada causó una especie de shock colectivo por detallar violencia y sexo gráfico. También, las complicadas relaciones emocionales con la celebridad y la hipercomunicación de un grupo de jovencísimos personajes en busca de la identidad. Por lo que el resultado logró impactar a una escala que la convirtió en fenómeno. Este dominar las Conversaciones digitales hasta llevar a la fama a un elenco que hoy forma parte de lo más selecto del Hollywood actual. Tal vez por eso, la tercera temporada sabe a poco, en especial porque no innova ni tampoco tiene mucho que decir sobre los temas que marcaron el argumento en su comienzo.Claro está, el tiempo ha transcurrido tanto para la serie como para la producción como dentro de su universo ficticio. Y debido a eso, Euphoria perdió su capacidad para escandalizar, a pesar de lo mucho que se esfuerza en hacerlo en su regreso. Los cuatro años que han pasado desde la tercera entrega obligaron a Sam Levinson a darle un brusco y nuevo enfoque a la historia. Por lo que, en los nuevos episodios, la serie deja atrás la idea de una juventud perdida y subversiva. Eso, para reflexionar sobre la sordidez y el exceso a través de las versiones más adultas de sus nuevos personajes. Pero el truco resulta desordenado, caótico y hasta repetitivo, porque el mismo guion no sabe qué hacer con sus protagonistas. En el argumento, han pasado cinco años desde la última temporada. De modo que el grupo de protagonistas se convirtió en jóvenes adultos fracasados, intentando mantenerse a flote. Rue (Zendaya) sobrevive en una rutina que mezcla trabajos cotidianos con actividades ilegales. Pero el intento desesperado de mantenerse a flote le hace arrastrar deudas peligrosas con Laurie (Martha Kelly). Aun así, aunque es una obvia evolución de lo que el personaje había sido durante toda la historia, sorprende que sea básicamente la misma adolescente complicada y aislada. Solo que, con unos años más. Por lo que hay poco crecimiento, incluso en los excesos. Rue vuelve a su bucle de decisiones impulsivas y conflictos emocionales sin resolución. ‘Euphoria’, con poco que contar sobre sus personajes más emblemáticosLa nueva temporada de Euphoria repite este mismo ciclo con casi todos sus personajes. En especial, porque la mayoría tropieza con excesiva frecuencia con el problema de ser solo caricaturas de lo que habían sido hasta ahora. Mucho más, cuando el guion apuesta a una especie de combinación entre lo perverso y lo decadente, sin intención clara. De modo que Cassie (Sydney Sweeney) sufre un matrimonio que parece construido sobre expectativas ajenas. Algo que, sin duda, es la siguiente dimensión de su intensa, confusa y la mayoría de las veces dolorosa vida escolar. Así que su vida doméstica tiene una cualidad artificial, casi escenográfica, donde cada gesto busca validación externa. Y aunque el personaje se beneficia de lo muy bien que la actriz conoce sus matices, se echa de menos un mayor riesgo. Mucho más, porque el argumento plantea de inmediato que la antigua chica popular, controvertida y traicionera, ahora vende contenido adulto. Una especie de profecía autocumplida que la serie no sabe manejar del todo y que termina por ser más un apunte dramático que quiere escandalizar, que algo que contar. Parte del fracaso al narrar a Cassie, ahora ama de casa y fuera de las paredes de la secundaria, es que la trama deja a un lado su complejidad. Porque de hecho, Cassie nunca fue una chica tonta: el guion siempre la enfocó como una arpía adolescente en formación. Por lo que toda la sensación de verla crear contenido sexualmente explícito debería ser una exploración a su vanidad y osadía. En cambio, el giro está más relacionado con nuevas formas de ejercer control en un entorno que la reduce constantemente. Que también resulta interesante, pero carece de la profundidad para que nos interese la nueva faceta de una Cassie insatisfecha, atrapada en sus propias carencias. Por otra parte, su marido Nate (Jacob Elordi) es una fuente de infelicidad masculina, pero no es un tema que tampoco le interese tratar a Euphoria. De hecho, la incapacidad de la serie para ahondar en las cosas intrigantes que propone hace de sus primeros episodios frustrantes. El argumento va y viene entre los conflictos financieros y familiares del antiguo chico abusivo, ahora su versión tensa y peligrosa. Pero el guion no propone nada interesante, ni tampoco saca filo a la venenosa relación entre Cassie y Nate, que al comenzar la serie, pasa por un momento bajo. Antes que eso, pasa más tiempo burlándose de ambos sin aportar nada a su arco. Nada que ahondar en medio de situaciones extremasPor supuesto, el tema sobre el sexo y el poder (y todo lo que pasa entre ambas cosas) ha sido una cuestión frecuente en la serie. Y Jules (Hunter Schafer) es seguramente la figura que más se explotó para narrar las complejidades de un giro controversial. No obstante, la tercera temporada de Euphoria reduce su personaje al mínimo y le quita peso, aunque la premisa se toca varias veces. Peor aún, hace que la novedad de ser ahora una sugar baby sea más una cuestión intranscendente y al pie de página.Una de las cosas que se lamenta con Jules es que todo lo ocurrido en el tan aclamado capítulo especial de la serie (que la actriz escribió) no tiene impacto. Tanto, como para que las pocas veces que Jules es parte de la trama, parezca más una especie de análisis sobre los nuevos y viejos rostros que brindar sustancia al personaje. Y aunque Schafer le brinda sensibilidad, el guion limita su capacidad de expansión.Mejor paradas en el resumen de la nueva vida de sus protagonistas están Lexi (Maude Apatow) y Maddy (Alexa Demie). Ambas se encuentran en el mundo del entretenimiento y el guion ahonda en la vida de cada una, desde la conexión con su furia y rabia contenida. Pero, al final, tanto la una como la otra terminan por chocar con las limitaciones de un guion con poco o nada que contar. Con todo, Maddy es el personaje que mayor sustancia obtiene y es notorio que su buen desarrollo la convierte en algo más que una sobreviviente en un entorno hostil. Antes que eso, esta hija de inmigrantes sin estudios universitarios, en un símbolo de tenacidad. Pero sin caer en sensiblerías o dobles discursos éticos. Ir y venir por los mismos temas, pero con un apartado visual espectacularLa tercera temporada de Euphoria es quizás la más floja del programa y lo es por una razón sencilla. Apuesta a crear impacto en tópicos como el consumo de drogas, el sexo y la degradación moral, sin tener mucho que decir. Tampoco, con profundidad, ni toma el menor riesgo. Básicamente, cada personaje cumple sus roles de la secundaria, sin embargo, ahora en un contexto adulto. Sin que a ese crecimiento (cronológico) le acompañe el espiritual o intelectual.El problema radica en que ahora, con sus icónicos protagonistas convertidos en adultos conflictivos, Euphoria se mueve por lugares que no desarrolla. De modo que la vida de Rue corre peligro; no obstante, no sabemos muy bien a dónde llevará ese riesgo constante. ¿O qué caso tiene conocer la aburrida, tediosa y desgastada vida matrimonial de Cassie y Nate, más allá de saber qué está pasando en sus vidas? La serie tiene mucho de intentar unir un puñado de escenarios que transcurren sin ton ni son, más cercanos a set pieces de situaciones puntuales que a una trama. Ahora bien, el apartado visual de Euphoria sigue siendo sorprendente y es notorio el aumento de presupuesto en la producción. Del vestuario (esta vez convertido en una pieza de diseño pensada como motor de trama, como es el caso de Jules) a su ya aclamado apartado visual. Lo cierto es que Euphoria sigue siendo una maravilla visual que esta vez muestra avances en el uso del film, tanto en formatos de 35 mm como de 65 mm. Pero el problema radica en que esa espectacularidad parece rellenar el vacío de un argumento sin mayor interés. O al menos, no tanto como su llamativa cinematografía.Rosalía entre actores de primera líneaPor supuesto, uno de los puntos altos de la serie es su elenco, la mayoría estrellas de Hollywood en su mejor momento. También, algunos cameos estelares. En realidad, lo mejor de la tercera temporada de Euphoria es la interpretación de sus actores. A pesar de las limitaciones del guion, Zendaya brinda a Rue varios de los mejores momentos de la temporada y saca provecho de las contradicciones de su personaje. Atención a la escena final del primer capítulo, que bien podría valerle a la actriz otra nominación al Emmy.También brilla Sydney Sweeney, que aleja a Cassie del melodrama y la convierte en una maliciosa versión de sí misma. A pesar de sus pocas escenas, Hunter Schafer también explora en Jules desde la decadencia y el dolor. Pero en realidad, una de las grandes revelaciones es la cantante Rosalía, convirtiéndose en el cable a tierra de Rue y jugando el papel de consciencia con habilidad. Se lamenta un poco que el guion sea perezoso al darle mayor profundidad y atenerse al cliché de la chica rebelde con acento. Pero con todo, la artista resulta brillante en su interpretación y sensibilidad. No obstante todo lo anterior, Euphoria parece una copia cara pero barata de lo que llegó a ser. Mucho más, porque este fenómeno de masas que retrató a una generación llena de problemas no tiene mucho que decir que no haya dicho antes. Lo peor que puede decirse de una producción que marcó época y que, a pesar de su regreso deslucido, repetitivo y plano, sigue despertando interés. Seguir leyendo: La nueva temporada de ‘Euphoria’ (★★★☆☆) es mediocre y ya no sorprende como antes