Agustín Mancini estaba volviendo a Bigand, al sur de Santa Fe, cuando su Chevrolet Cruze salió disparado como una flecha y voló sobre un puente.Con fracturas y un edema cerebral, pudo salir del vehículo y llegó hasta la orilla, donde pasó empapado una fría noche, tapándose con pastos.Ahora se recupera en el Hospital Español, de Rosario, donde su familia celebra el milagro y él ya quiere salir para jugar al pádel.