La robótica a escala microscópica siempre ha tenido un gran inconveniente: para que estos diminutos robots se movieran, necesitábamos verlos. Hasta ahora, para usar uno de estos microrrobots, se dependía casi totalmente de cámaras o sistemas de imagen avanzados que los monitorean en tiempo real. Esto es un problema, y bastante importante, porque si intentamos usar esta tecnología en un lugar donde no hay luz o es difícil ver, la cosa se complica.Esto que he comentado está a punto de cambiar gracias a un grupo de investigadores de la Southern Methodist University. Un equipo liderado por Sangwon Lee ha dado con una forma de romper esta dependencia. En lugar de estar vigilando constantemente dónde está el robot, han diseñado un sistema de bobinas magnéticas que genera un campo uniforme en todo el espacio de trabajo. Digamos que el microrrobot recibe un impulso magnético constante sin importar el punto exacto en el que se encuentre. Es como si el entorno estuviera programado para mover el robot en la dirección correcta, permitiendo que la navegación sea precisa. Navegando a ciegas con gran precisiónSangwon Lee y su equipoPara lograr esto, el equipo ha utilizado seis bobinas dispuestas en tres ejes diferentes, creando lo que llaman una bobina triaxial de Helmholtz. Para que funcionara con precisión, han tenido que recurrir a la regularización de Tikhonov, una técnica matemática avanzada que ajusta la corriente de cada bobina para evitar errores por desalineación. En sus pruebas, lo que predecían sus simulaciones coincidía en un 99 % con lo que ocurría en la realidad. Es un nivel de fiabilidad que, en el mundo de la ingeniería, no se ve todos los días.Lo que han conseguido se podrá aplicar a muchas cosas. Por ejemplo, imagina poder introducir un microrrobot en el cuerpo que administre la medicación exactamente en el lugar necesario. También se podría usar para operaciones menos invasivas o para realizar un diagnóstico en áreas del cuerpo de difícil acceso. Al no depender de la vista, estos microrrobots ganan una gran autonomía. El equipo ya está trabajando en cómo añadir sensores alternativos para ganar aún más control, pero lo que han logrado marca un antes y un después. El estudio ha sido publicado en la revista IEEE Access..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }