Me preocupan esos niños y jóvenes que portan armas, que roban, que matan, que se drogan, que no tienen un hogar, una escuela, un trabajo que los contenga. Esos a quienes los derechos humanos han olvidado e ignorado. Como ciudadana, como madre, como docente y hoy como abuela también, expreso la impotencia, la bronca y la angustia que esto me produce, como a millones de compatriotas y creo que hay que hacer algo ya.Pienso que es imprescindible la creación de “Centros Comunitarios Obligatorios”, conducidos por personal competente, que cobijen a todos los niños y/o jóvenes que se encuentren fuera del sistema educativo y/o fuera del mundo del trabajo, donde se les enseñe algún oficio, donde haya un reglamento con derechos y obligaciones, donde aprendan desde lo básico y primordial como es mantenerse aseados, saber comer, respetar a sus pares y directivos, hasta saber que ellos tienen también el derecho de ser tratados como personas, el derecho y el deber, de ser útiles a la sociedad y pensar en ser parte de un futuro, al igual que todos los argentinos.Los jóvenes tienen que saber que los derechos humanos no son sólo para impedir que se los detenga porque son menores, sino que son una protección para formar adultos responsables, respetuosos y para crear la conciencia de que al individuo se lo valore por lo que es, por lo que sabe y por lo que hace, para él y para los demás.Debe el Gobierno ejercer su poder, demostrando que tiene capacidad de brindar a todos los ciudadanos igualdad de posibilidades y que la no inclusión de estos menores sería un tremendo error que pagaríamos todos, sin excepción.Esto es simplemente la opinión de una ciudadana que sueña, al igual que la mayoría de los argentinos seguramente, con dejarle un país mejor a nuestros hijos y nietos.María Cristina González / macrigp@hotmail.comLos jóvenes como faro y la política en las universidadesAtravesamos un momento complejo, donde las tensiones políticas y las dificultades económicas generan incertidumbre y preocupación en la sociedad. Existen intereses contrapuestos y actitudes que parecen apostar al deterioro en lugar de la construcción colectiva. Pero no todo está perdido. La historia ha demostrado que los pueblos siempre encuentran la manera de levantarse.La esperanza no es ingenuidad, sino una decisión firme de no rendirse frente a la adversidad. En ese camino, los jóvenes cumplen un rol fundamental. Con nuevas ideas, energía y compromiso, tienen la capacidad de impulsar los cambios que el país necesita. En sus manos está la posibilidad de construir una Argentina más justa y con oportunidades reales para todos. También es necesario aprender del pasado: sería un riesgo volver a modelos que ya han demostrado sus límites. Creer en un futuro mejor implica no caer en el pesimismo de quienes quieren que todo se deteriore. Porque siempre habrá quienes elijan construir. El país que soñamos depende de todos, pero serán los jóvenes quienes nos ayudarán a sacarlo adelante. Porque cuando una sociedad cree en los jóvenes, es capaz de mover montañas.María Inés Blomberg / inesblomberg@gmail.comComo ex universitario, soy de la opinión que las universidades tanto públicas como privadas deben ser apolíticas. Si un estudiante desea hacer política, puede alquilar un inmueble y hacer política o intentar convencer de su ideología desde la vereda de enfrente. Y los estudiantes y padres que con enorme sacrificio desean que sus hijos tengan un estudio superior o terciario, no se verán presionados y obstaculizados por paros y asambleas. Muchos políticos saben de esto, pero el voto de la masa de estudiantes, “hacen sacrificar principios en pos de beneficios y réditos políticos”. El país es el que pierde, y los propios alumnos.Natalio Daitch / nataliodsalud@hotmail.com“Explicaciones del Gobierno que no aclaran nada”Cuando se escuchan las explicaciones que da el Gobierno sobre los últimos acontecimientos, uno siente que lejos de aclarar, entorpecen mas los hechos. Ante tantas excusas incongruentes, tenemos derecho a pensar que nos están tomando por estúpidos o ignorantes. Es imposible aceptar las mentiras del Gobierno y de sus colaboradores, me imagino la mayoría presionados.Seguimos, como en otras épocas, defendiendo lo indefendible. El pueblo está saturado de estos políticos. Por más que griten e insulten en los medios ya pocos les creen.Aldo Graziadei / aldogra38@gmail.com"Regularizar el metro cuadrado en la Ciudad"Señor Jorge Macri, escribo por la exigencia de unanimidad (100% de firmas certificadas) para regularizar obras en propiedad horizontal en la Ciudad de Buenos Aires, es una norma anacrónica y socialmente regresiva. Lejos de ordenar, genera bloqueo, extorsión entre vecinos y exclusión de quienes intentan cumplir la ley.En la práctica, es de cumplimiento casi imposible: propietarios ausentes, conflictos y altos costos convierten el trámite en una trampa burocrática. Y habilita abusos donde una sola firma puede condicionar derechos, afectando la seguridad jurídica y desalentando la formalización. Esta rigidez desconoce la realidad urbana, económica y social -incluida la convivencia conflictiva y sus efectos agravados tras la pandemia-, así como la existencia de obras consolidadas y acuerdos previos en consorcios.Por lo expuesto, solicito flexibilizar el requisito de unanimidad en obras consolidadas. Implementar una moratoria para situaciones de hecho con más de 10 años. Impulsar una reforma normativa basada en razonabilidad, equidad y función social de la propiedad. Regularizar no puede ser imposible ni depender de la discrecionalidad de terceros: debe ser un derecho accesible y una política inteligente de gestión urbana.Marcela D’Angelo / ARQUITECTA / dangelomarcela@fibertel.com.arPide una “institucionalidad legitimadora”El país que habitamos es atravesado a lo largo de su historia por “una raíz subterránea deslegitimadora” que impide la institucionalidad y destruye todo intento de consistencia nacional. Prueba de ello es que los tres grandes líderes populares tuvieron que exiliarse y quedaron fuera de toda posibilidad de unirnos como nación.Como símbolo de esta “operación desautorizante” el Monumento a la Constitución Nacional (Libertador y Sarmiento) es llamado vulgarmente “El monumento a los españoles”.Quizás el encuentro multisectorial el 30 de abril que tendrá como acto fundamental una misa oficiada por la Iglesia Católica , sea el punto de partida de una institucionalidad legitimadora.Daniel Maccagnoni / republicracia@gmail.com