Edición original: Free for All (Oni Press, 2025)Edición nacional/España: Violencia Gratuita (Astiberri, 2025)Guion: Patrick HorvathDibujo: Patrick HorvathColor: Patrick HorvathTraducción: Santiago GarcíaFormato: cartoné, 72 páginas, 14,00 €Violencia no tan gratuitaPatrick Horvath nos asombró en masa cuando leímos su Bajo los árboles, donde nadie te ve, la obra protagonizada por una osa muy poco amorosa que Astiberri publicó en tierras patrias el año pasado. Ahora, la misma editorial se anima a traernos otro trabajo del autor, a la vez más y menos novedoso.Y es que Violencia gratuita llevaba en desarrollo más de cinco años, un periodo que precede a la propia Bajo los árboles. Sin embargo, su lanzamiento se ha acabado produciendo después, en tanto que da la impresión de ser una obra más “anecdótica”. Hablamos de que aquí tenemos unas cuarenta páginas de cómic en total. El resto de este tomo de 72 páginas está compuesto por extras.Lo que Horvath nos presenta en esta ocasión es una obra de autoría completa ambientada en un futuro con toques de ciencia ficción. En él, nos encontramos con una especie de fondo económico mundial que distribuye la riqueza de toda la población de manera estratégica con el fin de acabar con la pobreza. Dentro de dicha distribución, se contempla una medida estrella: aquellos ciudadanos que sobrepasen ciertos límites de riqueza tendrán que elegir entre dos opciones. Por un lado, pueden donar un mínimo del 50 % de su riqueza al fondo económico mundial y seguir con su vida y su negocio como antes. Por otro lado, si se niegan a donar el porcentaje establecido, se les ofrece la opción de batirse en un duelo a muerte contra otra persona rica. El perdedor de la pelea pierde la vida y toda su fortuna, mientras que el ganador puede quedarse lo que ya tenía.Como no podría ser de otro modo, las batallas de ricos se transmiten en directo para entretenimiento del mundo entero. Tienen público, comentaristas y una matanza que se presenta como un gran espectáculo. Son el “deporte” de moda de esa sociedad; una versión futurista del coliseo en la que se asume un descargo de conciencia por la aparente voluntariedad de los participantes.En medio de tal escenario, la historia nos presenta a un gladiador ricachón que ha vencido (y sobrevivido) en más de 20 batallas. Parece el mejor luchador que haya habido jamás, una presencia imbatible. Sin embargo, pronto descubrimos que en su próxima batalla tendrá a una rival capaz de complicarle las cosas en más de un sentido: su ex. De este modo, lo que comienza como un relato de tintes políticos en un mundo de ciencia ficción se convierte en la versión más extrema imaginable de dos ex que quieren canalizar su resentimiento en forma de cruda venganza.Porque sí, aquí hay crudeza y hay violencia e imágenes muy explícitas como las que ya llamaban la atención en el trabajo que Horvath realizó para Bajo los árboles. Cabe destacar que, una vez más, el autor no recurre a ello de manera tan “gratuita” como sugiere el título de la obra, sino que lo plantea como un recurso más con el que enfatizar la narrativa deseada. En este caso, a través de los extras del tomo, descubrimos que existe la intención de ponernos en la piel de los espectadores de ese mundo, de que notemos la misma emoción ante la batalla y, en última instancia, nos percatemos de que sigue siendo una lucha encarnizada y horrible. ¿Hasta qué punto queremos seguir mirando? ¿Hasta qué punto nos importunan o nos dejan marca las imágenes que llegamos a ver?En cuanto al dibujo, Horvath nos vuelve a ofrecer un resultado exquisito en el que destacan su narrativa y su personalidad. Es impresionante lo fáciles de leer que son sus páginas. Sin necesidad de ser muy tradicionales en cuanto a la disposición de viñetas, toda la información se presenta con una claridad encomiable; se genera una especie de comodidad que te coge de la mano y te guía sin esfuerzo por la historia. Vuelven a destacar también los colores apastelados, en parte digitales y en parte analógicos, que ofrecen un contraste enorme respecto a la naturaleza cruenta de ciertos momentos.En general, vale la pena recordar que seguimos hablando de una historia muy cortita y acotada. Esas cerca de 40 páginas de cómic están bien aprovechadas, pero no derivan en una obra del mismo calado que Bajo los árboles. Aun así, sigue siendo un relato más que entretenido para aquellas personas que quieran adentrarse un poco más en el palacio mental del autor.