Cuando cuatro países europeos se sientan a diseñar un arma juntos, los compromisos técnicos y los calendarios suelen acabar devorados por las prioridades nacionales. El Eurodrone acaba de confirmarlo. El gran dron de media altitud y larga autonomía (MALE) que Alemania, Francia, Italia y España desarrollaban de la mano de Airbus Defence & Space pierde a uno de sus socios fundadores: Francia ha decidido retirarse del programa y buscar alternativas propias.La decisión se enmarca en una revisión a fondo de la Ley de Programación Militar (LPM) francesa, presentada al Consejo de Ministros el 7 de abril de 2026. El nuevo plan eleva la inversión en defensa hasta los 436.000 millones de euros para el período 2024-2030, con una inyección adicional de 36.000 millones respecto al planteamiento anterior. Es el mayor incremento presupuestario militar francés desde el final de la Guerra Fría.Dentro de ese paquete, París no solo ha prescindido del Eurodrone sino que ha incluido la compra de seis aviones de transporte A400M adicionales, ha ampliado la renovación de sus Mirage 2000D hasta los 50 ejemplares y ha disparado la producción de munición en porcentajes que reflejan la urgencia del momento: un 400 % más de munición de ataque remoto, un 440 % más de bombas guiadas AASM Hammer y un 230 % más de torpedos MU90, entre otros incrementos. Las cifras hablan de una Francia que se prepara para un conflicto de alta intensidad, no para operaciones limitadas.Drones soberanos frente al proyecto conjuntoEl argumento oficial de París para abandonar el Eurodrone es que la necesidad militar se ha reorientado hacia drones de teatro soberanos de menor coste, y que la plataforma europea ha resultado menos adecuada para escenarios de alta intensidad. El Eurodrone, con sus 2,3 toneladas de carga útil y 26 metros de envergadura, estaba pensado para sustituir a los MQ-9 Reaper estadounidenses que Francia opera en el Sahel y otras zonas de interés. El problema es que su desarrollo acumulaba retrasos y su coste por unidad se había encarecido.La retirada francesa deja al programa con tres socios —Alemania, Italia y España, que tenía previsto adquirir 12 unidades— y plantea dudas sobre su viabilidad industrial. Berlín acusó el golpe con especial malestar: según las informaciones disponibles, Alemania se enteró de la decisión antes que sus propias fuerzas aéreas y su dirección de armamento, lo que generó tensiones diplomáticas entre los dos pilares de la defensa europea.Francia prefiere ahora apostar por un sector nacional de drones de menor tamaño, más ágiles y baratos, inspirados en las lecciones de la guerra de Ucrania. El dron Aarok, un aparato de combate de 5 toneladas desarrollado por Turgis & Gaillard, encarna esa filosofía de drones nacionales pensados para operar sin depender de consorcios multinacionales. El giro deja a España en una posición incómoda, ya que el SIRTAP —el superdron militar de fabricación nacional— cubre misiones ISR pero no tiene las capacidades MALE que el Eurodrone prometía.Más aviones, más misiles, más cañonesSegún publica Infodefensa, la revisión de la LPM incluye también 11 obuses autopropulsados Caesar, 50 cañones Proteus, 13 plataformas lanzacohetes LRU y 300 camiones pesados. En el capítulo de misiles, la producción de misiles de crucero Scalp y MdCN crece un 85 %, mientras que los Exocet de superficie aumentan un 100 %. Son incrementos que solo se explican si París asume que la disuasión convencional exige reservas muy superiores a las que mantenía hasta ahora.Los seis A400M adicionales refuerzan una flota de transporte estratégico que Francia ha empleado en evacuaciones, despliegues expedicionarios y abastecimiento logístico en África. La aeronave de Airbus es el caballo de carga de las fuerzas aéreas europeas y la ampliación del pedido indica que París prevé necesitar más capacidad de proyección aérea en los próximos años. Para Airbus, que fabrica el avión en Sevilla, la noticia supone un balón de oxígeno en un programa que arrastraba dudas sobre su futuro comercial.El mensaje de fondo es claro: Francia redefine su política de defensa con el foco puesto en la autonomía estratégica, aunque eso signifique romper con socios europeos. El Eurodrone era el último gran proyecto militar conjunto que aún contaba con los cuatro firmantes originales; sin París, el futuro de la cooperación europea en drones queda en el aire.