Hace veintiséis años, Malcolm se convirtió en la serie favorita de toda una generación. En especial, porque la producción, que volvía al tropo de la familia disfuncional y complicada con un matiz curioso, sorprendió. Eso, al romper los moldes tradicionales de la televisión a principios de los años 2000. Para eso, la trama se centra en Malcolm (Frankie Muniz), un niño con un coeficiente intelectual de nivel genio, que intenta navegar por la caótica vida de una familia de clase trabajadora. Una, además, para nada impresionada con sus talentos o sus capacidades intelectuales. Por lo que, a diferencia de otras series de la época, Malcolm estaba más interesada en explorar la vida común de un chico extraordinario que no quería serlo. Eso, además, usando además recursos como romper constantemente la cuarta pared y burlarse de los clichés sobre el genio incomprendido y en crecimiento. Por lo que el personaje, que desde los primeros capítulos cautivó al público por su carisma, compartía sus frustraciones. Entre ellas, la que le provocaba ser el hijo mediano y el absurdo de su entorno cotidiano. Su inteligencia superior, lejos de facilitarle la vida, parece complicar su deseo de ser simplemente un chico normal. Mucho más, en un mundo que no deja de ponerle trabas.Pero Malcolm: De mal en peor, el reboot de 4 episodios que acaba de llegar a Disney+ pierde ese encanto en favor de ser más típica y corriente. Por lo que vuelve al conocido escenario de la familia Wilkerson, pero sin el encanto de la novedad o la frescura del humor. En lugar de eso, muestra a Malcolm (de nuevo interpretado por Muniz) y a sus hermanos, preparándose para el gran evento familiar de la década. A saber: El 40 aniversario de bodas de Hal (Bryan Cranston) y Lois (Jane Kaczmarek). Pero aunque todos los actores tienen la misma vivacidad y encanto, el hecho es que la premisa de la serie parece desfasada y hasta anacrónica.Poca frescura para un reboot innecesario en ‘Malcolm': De mal en peorCon todo el elenco original de vuelta (a excepción de Erik Per Sullivan, encargado de encarnar a Dewey), la serie es más un ejercicio de nostalgia que una producción nueva. De hecho, durante los minutos iniciales, el principal interés es recordar el motivo por el cual Malcolm fue exitosa en primer lugar. Por lo que hace un resumen amplio y divertido sobre todos los grandes momentos que los Wilkerson atravesaron a través del tiempo. Pero también deja claro que el regreso tiene poco que decir sobre sus personajes, más allá de que el tiempo ha transcurrido y que ahora enfrentan otra etapa de su vida. Por supuesto, hay novedades: Malcolm es un exitoso empresario con una hija, Leah (Keeley Karste), y una feliz relación con Tristian (Kiana Madeira). Pero rompiendo la cuarta pared y sin innovar en lo más mínimo en el tono y ritmo del personaje, Malcolm se apresura a dejar claro que no tiene contacto alguno con su familia. Ni le interesa retomarlo. Por lo que su principal objetivo es no acudir a la señalada fecha. A la vez, hacer las paces con la idea de que quizás jamás se llevará bien con sus padres y hermanos. No obstante, semejante declaración parece tener poco sentido, siendo que su familia sigue siendo en esencia la misma. Parte del problema en Malcolm: De mal en peor, es que parece tener poco que decir como parte del universo del programa original. O en cualquier caso, que lo que cuenta es irrelevante y sin mayor sustancia. Aunque los actores retoman los personajes con vigor y la historia hace reír de vez en cuando, la pregunta obvia es qué tan necesaria era una anécdota en la vida familiar de Malcolm. Mucho más cuando prácticamente nada ha cambiado. Porque pronto está claro que Malcolm no quiere ir al aniversario de sus padres por paz mental, sino para ocultar que ha estado mintiendo. Algo que desencadena la exacta dinámica que la serie repitió cientos de veces a lo largo de sus temporadas. Divertida a medias y sin nada que contarMalcolm: De mal en peor pasa buena parte de sus cuatro capítulos, mostrando qué ha sido de sus queridos personajes. Pero tampoco ahí hay mucho que contar. El hijo mayor, Francis (Christopher Masterson), y su esposa Piama (Emy Coligado) son felices, pero ahora son inquilinos de los padres de él. Por otro lado, Reese (Justin Berfield) es una especie de fracasado benévolo, ayudante de su padre en reparaciones del hogar. En cuanto a Dewey (ahora interpretado por Caleb Ellsworth-Clark), es una presencia que va y viene. Y de hecho, la producción no intenta disimular que no le parece importante profundizar en él. Finalmente, Jamie (Anthony Timpano) es parte de la Guardia Costera. Y la desconocida Kelly (Vaughan Murrae), el bebé que Lois esperaba en el final de Malcolm, es curiosamente el personaje más sensato. Pero tampoco hay tiempo para profundizar en su desarrollo, analizar su vida o enmarcarla en la de su familia. Claro está, se debe a lo corto del espacial y a los muchos temas que parece tocar, pero en medio de todo, Malcolm: De mal en peor no justifica su existencia. Más que eso, es una especie de álbum de los recuerdos de la querida serie original que no tiene mayor sustancia ni interés. Con todo, Malcolm: De mal en peor rescata parte de la esencia que hizo famosa al original. Y lo hace con una perspectiva emotiva de sus personajes e importancia en la cultura pop. Para su final (que emocionará a los fanáticos), la miniserie deja algo claro. No tiene mayor trascendencia ni impacto en el mundo original, pero es lo suficientemente divertida como para no decepcionar del todo. Si eso es suficiente para ti, esta es tu serie. 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