Imagen generada por la IA Gemini con fines ilustrativosEsta semana, la agencia S&P Global Ratings rebajó la calificación crediticia de Colombia de BB a BB- con perspectiva estable, una decisión que no solo profundiza la pérdida del grado de inversión, sino que sitúa la nota del país en su nivel más bajo desde 1993, dejándolo a un solo peldaño de caer en el nivel B, considerado de «alto grado especulativo» o «basura».La calificadora fundamentó su decisión en los persistentes desequilibrios fiscales derivados de una limitada flexibilidad presupuestaria, un crecimiento económico moderado y una carga de deuda pública que va en aumento.Además, según dijo en su comunicado, un factor determinante fue la suspensión de la Regla Fiscal anunciada el año pasado, lo que eliminó un ancla clave de la política económica y restó previsibilidad al manejo de las finanzas públicas.La noticia llevó a los expertos a generar alertas. El economista Mario Fernando Cruz advirtió que se trata de «la crisis fiscal más grave en toda la historia del país», advirtiendo que se acerca el día en que la Nación podría no cumplir con sus pagos.S&P también señaló que los ingresos tributarios han sido inferiores a lo esperado, mientras que el gasto primario se ha mantenido expansivo en un entorno de altas tasas de interés. Además, factores como la inseguridad, el crimen y los niveles récord de producción de drogas afectaron la evaluación institucional del país.José Ignacio López, presidente de ANIF, subrayó que con el nivel BB- Colombia se aleja del grado de inversión y se ubica junto a países como Turquía, Honduras y Mongolia.La sombra de nuevas degradacionesEl panorama hacia adelante es desafiante. S&P advirtió que podría bajar la calificación soberana nuevamente en los próximos 6 a 18 meses si los déficits fiscales resultan mayores a lo proyectado, lo que dispararía la deuda externa y haría al país más vulnerable a choques internacionales.La agencia proyecta que la deuda neta del gobierno alcance el 66 % del PIB para 2029, niveles máximos para Colombia en el siglo XXI. Otro riesgo crítico es el debilitamiento de la independencia del Banco de la República; cualquier erosión en su credibilidad para implementar la política monetaria podría gatillar un nuevo «tijeretazo» en la nota crediticia.Para Julio Romero, economista jefe de Corficolombiana, el problema central no es solo la nota actual, sino la rapidez con la que el país ha perdido su reputación. Según el experto, «la calificación que nos puso S&P esta semana de BB- preocupa por varias razones, entre ellas la velocidad a la que se ha venido deteriorando la calificación de Colombia».Romero recordó que hace apenas cinco años el país ostentaba el grado de inversión (BBB-) y hoy se encuentra en el eslabón más bajo de la categoría BB. Y advirtió que, de seguir esta tendencia, el país entraría en un círculo vicioso: «en la medida en que un país empeora su reputación crediticia, el mercado le cobra más tasas de interés», dijo.Además, lamentó que la tendencia se haya invertido frente a vecinos regionales: «A Brasil le están subiendo la calificación, mientras a Colombia se la están bajando, ahorita tenemos una calificación peor que Brasil». Actualmente, el país ya destina $1 de cada $3 que recauda impuestos en intereses de la deuda.Por su parte, Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia en Alianza Valores, describió la situación con crudeza, señalando que «la calificación de Colombia toca la puerta de los sótanos del infierno».Según Campos, eventualmente, bajar un escalón a la categoría a B+ significaría entrar en un grupo de países con perfiles de riesgo sumamente elevados, como El Salvador, Irak o Nigeria, un escenario que sería «mucho más grave, mucho más costoso y mucho más difícil de revertir».El experto destacó que esta rebaja solo confirma una realidad que los inversionistas ya daban por sentada. «S&P no me está diciendo nada nuevo, está confirmando algo que el mercado ya venía gritando», afirmó, haciendo referencia a que los indicadores de riesgo como el CDS (Credit Default Swaps) ya negociaban la deuda colombiana con primas de riesgo propias de un país con peor calificación que el BB que se tenía.La urgencia de un plan de ajusteLa conclusión de los expertos es unánime: Colombia corre el riesgo de entrar en una espiral de deterioro fiscal caracterizada por un bajo crecimiento y costos de financiamiento impagables.Por ello creen que se requiere con urgencia un plan creíble de consolidación fiscal que incluya recortes al gasto y medidas que fomenten la inversión.Después de todo, la estabilidad macroeconómica no es un lujo, sino la condición mínima para gobernar y sostener cualquier política social en el futuro.